Luis XVI, hechos del rey guillotinado por la revolución francesa

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El conocido como Luis XVI de Francia nació en Versalles y murió en París. Se le conoció como el rey de Francia y de Navarra, y copríncipe de Andorra. Veamos cuál es su biografía y los hechos más interesantes de su vida, tras morir de forma trágica por la revolución francesa.

Entre algunos de los hechos más destacados de su reinado fue que quería salvar a Francia de la bancarrota en la que se sumergió y para esto impuso un impuesto equitativo que sustituyera a la talla heredada del feudalismo. Pero no fue fácil porque la corte de Versalles se negaron a que realizara estas reformas.

Desacuerdos con la nobleza y el pueblo

Tras los diversos desacuerdos con parte de la nobleza, Luis XVI tuvo que fugarse para unirse a un ejército afín pero más tarde fue detenido en Varennes-en-Argonne, llevado de vuelta a París y suspendido de sus funciones. Por muchos otros motivos, el Rey murió guillotinado el 21 de enero de 1793. Esta podría ser una de las partes breves de su biografía, pero hay mucho más.

De la familia Borbón, su coronación tuvo lugar un 11 de junio de 1775, en la catedral de Reims, sus padres fueron Luis de Francia y María Josefa de Sajonia.

Primeros años y matrimonio

El nieto del Rey Luis XV e hijo del Príncipe Luis de Francia se mostró tímido y reservado desde que fuera un niño. Al morir su padre en 1765, se convirtió en el nuevo príncipe. En 1770 se casó con la hija de la emperatriz de Austria, María Antonieta. En 1774, el Luis XVI se convirtió así en el nuevo rey a la edad de 20 años.

El matrimonio consumó siete años después de casarse y se dijo que este hecho fue por la fimosis de Luis XVI, que le impedía tener relaciones sexuales.

Una vez superado este percance, ambos tuvieron cuatro hijos: María Teresa, Madame Royale, duquesa de Angulema con Luis Antonio de Francia; Luis José, delfín de Francia y duque de Bretaña, que murió de pequeño; Luis Carlos, duque de Normandía; y Sofía que murió con tan solo once meses.

Tras conceder ayuda económica a las colonias angloamericanas en la guerra de la Independencia contra el dominio británico, se propuso la aplicación de impuestos a la nobleza para equilibrar el déficit presupuestario.

Las desavenencias de sus creencias y medidas económicas llegaron a topar con la nobleza, como hemos destacado, y junto a una asamblea de representantes del pueblo llegaría la conocida Revolución Francesa.

Asalto de la Bastilla

Entonces los representantes del pueblo formaron la Asamblea Nacional en 1789 después, mientras que Luis XVI, con la presión de la corte, preparó una intervención del ejército. Aún así la gente del pueblo bien constituida asaltó la Bastilla para defender la Asamblea.

Trágico final en la guillotina

Tras este hecho, Luis XVI se instaló en París aunque había pedido ayuda para irse del país. Tras la toma de la Bastilla, el rey no tuvo más remedio que aceptar la Constitución de 1791 que convertía el país en una monarquía constitucional. Luis XVI trató de escapar y de pedir ayuda a otros monarcas extranjeros, pero no fue posible porque fue detenido. Vivió durante una época con un poder nulo.

Si bien tras la Asamblea, el monarca volvió a reinar, aunque con unos poderes tan escasos. En 1792, una revuelta popular quería destronar al rey e instaurar una comuna. Y esto produjo un importante asalto al palacio y encarcelaron al monarca. El rey fue juzgado por un delito de traición y condenado a la guillotina.

Y como sabemos su muerte fue conocida por todos por acabar ejecutado en la guillotina el 21 de enero de 1793 en la Plaza de la Revolución. El proceso de la reina, María Antonieta, se efectuó seis meses después.

Consecuencias de la muerte del noble

Esta muerte tuvo importantes consecuencias y reacciones de la nobleza de otros países. Así el papa Pío VI, en la apología Quare Lacrymae abordó por primera vez el tema de la beatificación de Luis XVI.

En 1815 se realizó la exhumación de los cuerpos de los reyes, enterrados en el cementerio de la Magdalena, primero fueron extraídos los restos de la reina María Antonieta y luego los de Luis XVI.

Fue la hija primogénita de ambos, la princesa María Teresa, a la que llevaron al lugar donde estaban sus padres.

Posteriormente, Luis XVIII hizo construir dos capillas expiatorias, una en la celda de María Antonieta en la Conciergerie y otra en el cementerio de la Magdalena. En 1815 los restos de los soberanos fueron llevados en pompa magna a la basílica de Saint-Denis.

 

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