El Gobierno de PSOE-Podemos se pasa en tromba a las mascarillas FFP2 a las que no bajó el IVA por “egoístas”

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Los gestos dicen muchas veces más que las palabras y, más aún, en el Gobierno de Pedro Sánchez. El mensaje que el Ejecutivo ha trasladado a la ciudadanía sobre las mascarillas contrasta con lo que algunos miembros del propio Ejecutivo, empezando por su presidente, hacen en sus apariciones públicas. En las últimas semanas, las mascarillas quirúrgicas, que eran las que Sánchez y el resto del Gobierno usaban de forma más habitual en las primeras fases de la pandemia, han ido dejando paso a las FFP2. Este tipo es el más seguro, pero también el más caro, debido a que el Gobierno se niega a bajarles el IVA, que está en el 21%.

Está demostrado que estas mascarillas son las más eficaces para proteger del virus, especialmente en espacios cerrados, donde la transmisión por aerosoles se ha demostrado como la principal vía de contagio. Sin embargo, el Gobierno ha negado que su uso generalizado sea conveniente, convenciendo a la población de que lo ‘correcto’ es usar las de tipo quirúrgico.

Cabe recordar que el propio director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, llegó a calificar a estas mascarillas de «egoístas» porque, consideró, están pensadas para que la persona que las lleva no se infecte. Para Simón, las quirúrgicas serían, por el contrario, las «altruistas».

“Desde mi punto de vista, pueden ser las ‘egoístas’: yo me protejo y los demás me preocupan poco. Protegen también de infectar a otros, pero no tanto como las quirúrgicas”, señaló, en una comentada rueda de prensa.

Según el jefe de las alertas del Ministerio de Sanidad, se podría recurrir a ellas «si no hay otra opción», y en el caso de «personas concretas», pero «desde el punto de vista poblacional», añadió, no sería «lo ideal». «Tenemos que usar las mascarillas altruistas, aquellas con las que si tú remotamente estás infectado no infectes a los demás», insistió. El Gobierno cuestionaba así a la Comunidad de Madrid, que por entonces -en la desescalada- había distribuido a todos sus ciudadanos, a través de las farmacias, mascarillas FFP2. La iniciativa de Isabel Díaz Ayuso fue criticada por la izquierda.

Este miércoles, sin embargo, la fotografía es bien distinta. En la toma de posesión de los dos nuevos ministros, Carolina Darias (Sanidad) y Miquel Iceta (Política Territorial) la mascarilla FFP2 es la protagonista. Ambos han optado por este tipo. Pero también lo ha hecho el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien, en ocasiones anteriores, ha usado la quirúrgica o de tela.

Otra imagen especialmente significativa se ha producido durante el traspaso de cartera entre Salvador Illa y Darias. Illa, que deja sus responsabilidades como ministro de Sanidad en el momento más crítico de la pandemia -este martes, por ejemplo, fue el día en que se comunicaron más defunciones, 591, desde la primera ola-llevaba mascarilla quirúrgica. Darias, que asume el cargo en el momento más preocupante de la crisis sanitaria, con los contagios disparados, una FFP2.

Carolina Darias recibe la cartera de Sanidad de manos de Salvador Illa.

Mascarilla obligatoria

Varios países europeos, como Alemania o Francia, ya se han empezado a tomar medidas en relación con las mascarillas: se desaconseja usar las de tela y se promueve el uso de las de tipo FFP2, en lugares como el transporte o los comercios.

El debate ha llegado ya a España. El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ha avanzado este miércoles que pedirá la obligatoriedad de este tipo de mascarilla en algunos ámbitos y contextos, como el transporte público. Feijóo ha reclamando a Sánchez que asuma un papel activo en la gestión de la crisis y ha criticado que el Gobierno del Estado «ni gobierne ni deje gobernar» a las comunidades autónomas por priorizar «criterios políticos de corto alcance», en alusión a los intereses electorales de Salvador Illa, candidato del PSC para el 14-F.

La propuesta es respaldada por expertos. Como ya informó OKDIARIO, un grupo de 38 prestigiosos médicos, virólogos, microbiólogos y economistas españoles han firmado un documento en el que proponen una estrategia integral para frenar la propagación del coronavirus, y en la que plantean como «recomendación fuerte», valorando incluso su «obligatoriedad», llevar mascarillas FFP2 «en transporte público, donde no se pueda mantener distancia de seguridad y permanezcamos más de 15 minutos».

Para ello, señalan, “debería facilitarse una mascarilla FFP2 semanal a todos los habitantes” de las regiones con una alta incidencia. En situaciones con “menos aglomeración”, señalan en otro momento, podrían utilizarse las “mascarillas quirúrgicas o análogas, preferentemente reutilizables”.

Pese a su contrastada eficacia, el Gobierno hace que estas mascarillas sean más caras, al dejarlas fuera de la rebaja del IVA que aprobó el pasado noviembre y que sólo afecta a las quirúrgicas. Sin embargo, al mismo tiempo que las mantiene más inaccesibles para la población, el Ejecutivo sí las compra para su personal. El Parque Móvil del Estado, por ejemplo, ha adquirido recientemente 2.000 mascarillas de este tipo, por un importe de 1.800 euros.

Paradójicamente, el Ministerio de Sanidad sí admite que son más seguras. Así lo recoge en el informe ‘Evaluación del riesgo de la transmisión de SARS-Cov-2 mediante aerosoles. Medidas de prevención y recomendaciones’: “La reducción de la transmisión con una distancia interpersonal de 50 cm no alcanzó el 100% con ningún tipo de mascarilla y oscilaría entre el 70% con el uso de mascarilla higiénica, 80% con quirúrgica y 90-95% con la FPP2 incluso con especificaciones de mejor ajuste”.

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