Nissan Barcelona no abrirá este sábado pese a las exigencias de Japón para incrementar la producción

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Nueva guerra entre los trabajadores y la dirección de Nissan. El fabricante automovilístico quiere que la Zona Franca también abra los sábados con el objetivo de cumplir con las exigencias de Japón de incrementar la producción ante el bajo número de ensamblajes que va a registrar la planta de Barcelona con un total 17.000 unidades. No obstante, el comité de empresa -sindicatos- se han negado a trabajar también los fines de semana y la planta no abrirá ningún sábado hasta que se produzca su cierre definitivo previsto para el 31 de diciembre.

«La dirección de Nissan, nos ha propuesto la posibilidad de establecer sábados productivos con la intención de acabar ciertos pedidos previstos. No podemos permitir la realización de sábados productivos en una empresa que nos va a dejar en la calle en apenas un año».

Según fuentes conocedoras de la situación consultadas por este diario, la dirección de Nissan trasladó a los sindicatos la necesidad de producir los sábados por la entrada de nuevos pedidos -acumulados desde el pasado mes de mayo cuando los trabajadores iniciaron una huelga de casi 100 días en la Zona Franca-. Un propuesta que para los trabajadores contradice los motivos del cierre definitivo de la planta.

«La dirección de Nissan, nos ha propuesto la posibilidad de establecer sábados productivos con la intención de acabar ciertos pedidos previstos. No podemos permitir la realización de sábados productivos en una empresa que nos va a dejar en la calle en apenas un año, con la amenaza de un posible descenso en producciones que pueda dejar precipitadamente sin trabajo a compañeros antes de finalizar ese año previsto y ante un futuro incierto sin una reindustrialización concreta», han explicado fuentes sindicales.

Ante esta negativa, Nissan ha decidido pedir a los trabajadores la realización de horas extraordinarias pare adelantar producciones ante el aumento de los pedidos. Un conflicto que avanzó La Tribuna de la Automoción.

Carta a los trabajadores

OKDIARIO ha tenido acceso a un comunicado que ha enviado el comité de empresa negando el inicio de la producción en fin de semana e instando a los trabajadores a boicotear la hora extra que ha añadido la compañía para incrementar la capacidad productiva de la planta, que se encuentra en mínimos históricos.

«Aún no hay un futuro asegurado y no se ha concretado cuantos puestos de trabajo se podrán mantener con la llegada de una nueva empresa inversora a la Zona Franca con cese de la actividad de Nissan»

«El 28 de mayo de 2020, Nissan anunció la voluntad de cerrar las plantas de producción en Barcelona. Los trabajadores de Nissan, somos conscientes de lo duras que fueron las negociaciones y lo que costó mantener la actividad productiva durante el año 2021 para buscar una reindustrialización que permitiera seguir con un futuro laboral a la plantilla afectada por el cierre de nuestras fábricas», explican en un comunicado en el que han reflejado que no confían en la promesas del fabricante automovilístico.

Además, explican que «la estrategia de Nissan era muy diferente al desenlace, por eso desde el comité de empresa queremos recordar que la voluntad de la dirección era cerrar las plantas de fabricación este mismo año, es más la primera intención era acabar con la producción en el mes de mayo».

«Tras el conflicto generado por el cierre de las plantas, Nissan ha establecido un plan de producción para todo el año 2021, un plan donde se nos adelanta que las producciones llegarán hasta el mes de diciembre tal y como debe ser fruto del acuerdo del 5 de agosto», critican. Un escenario que refleja las dudas de los trabajadores con el cumplimiento de las condiciones del fabricante automovilístico japonés.

Futuro «no asegurado»

Por su parte, recuerdan a los trabajadores que «aún no hay un futuro asegurado y no se ha concretado cuantos puestos de trabajo se podrán mantener con la llegada de una nueva empresa inversora a la Zona Franca con cese de la actividad de Nissan». En concreto, está en juego el futuro de 3.000 empleos directos y más de 23.000 indirectos -que ya han sufrido las primeras señales del cierre de la factoría de la compañía nipona en Barcelona con la presentación de siete expedientes de regulación de empleo (ERE) de los proveedores-.

Una de las principales preocupaciones de la compañía es encontrar una compañía capaz de reindustrializar la Zona Franca. Una planta de baterías o una factoría de coches eléctricos son algunas de las propuestas que se han puesto encima de la mesa en el comité de trabajo para la reindustrialización -que celebrará su próxima reunión el 14 de enero con la presencia de una empresa externa que se encargará de dirigir la recta final de las negociaciones-.

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