el universo “hazlo tú mismo” del director Norberto Ramos del Val

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Norberto Ramos del Val es un nombre conocido en el submundo underground del cine español, cuyas obras son tan eclécticas como personales, logrando hacerse un nombre gracias a su constancia. “Si quieres hacer cine, rueda” es su máxima, siguiendo el consejo universal de grandes directores, y ni siquiera la pandemia ha podido frenar que estrene ‘¡Ni te me acerques!’ (2020), su última comedia romántica, ambientada en la cuarentena.

Ese carácter de explotación y del “por qué no”, ajusta la posibilidad de hacer cine en cada circunstancia, e incluso en un año tan difícil Ramos del Val demuestra que puede sacar una película adelante. Quizá porque está acostumbrado a no necesitar demasiados arriazos o un gran equipo para hacerlas. Él mismo rueda, monta, hace la música y dirige a sus actores entre otras tareas que hacen que su productora Norberfilms no corra tantos riesgos a la hora de plantearse un rodaje.

No lo intentes, hazlo

Nacído en Santander en 1970, estudió cine en Madrid, y mientras empezó a rodar cortos en 35 mm desde 1995, donde se enfrentó a la realidad del cine y el dinero que cuesta. Alquiler de cámara, el celuloide, las copias… además, se colaba en algunos rodajes de directores grandes, alternando tareas de auxiliar de dirección o jefe de producción en dónde recogió más práctica que en la facultad.

Tras varios años en el circuito del corto estrenó el largometraje ‘Muertos Comunes’ (2004), un thriller criminal, protagonizado por Javier Albalá y Ernesto Alterio, que se adelantaba a ‘La isla mínima’ (2014) al plantear una investigación de época con elementos políticos y un trasfondo, en este caso, relacionado con las investigaciones nucleares en España. Inauguró el Festival de Cine Mediterráneo de Montpellier y pasó por el de Málaga pero no hizo demasiado ruido.

Muertoscomunes

Tras una ausencia en pantalla de cinco años Del Val empieza a resolver su postura frente al arte: en el cine nadie va a buscarte, y lejos de caer en la sequía de las obras en eterna espera empieza a trabajar con presupuestos menores, con la serie web pionera ‘Hienas‘ (2009) y ‘El último fin de semana’ (2011), un thriller fantástico protagonizado por Irene Rubio, Alba Messa y Marian Aguilera, con el que consigue buenas críticas.

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Esperar es de cobardes

Cuando ve que sus opciones para llevar a cabo proyectos se esfuma, empieza a producir sus propias películas. Con ‘Summertime‘ (2012) propone una pesadilla kafkianoeroticofestiva protagonizada por Ana Rujas y Alba Messa, en una casa de verano que plantea extrañas paradojas meta. Original, surrealista y con bastante cara dura, resultó ser la película más rentable de aquel año, lo que le lleva a animarse con muchos proyectos simultáneos como la serie web ‘Obi‘, protagonizada… por su gato.

En 2013 recoge distintos ángulos de la contracultura de ese momento, con ‘Pepón es guay (El documental entre paréntesis)‘, un falso documental improvisado en un día con un personaje malasañero habitual en los círculos de la comedia, y luego ‘Faraday‘, comedia fantástica protagonizada por Javier Bódalo y Diana Gómez, coescrita por la escritora Jimina Sabadú, también agitadora de la cultura pop, con quien logra un retrato real del underground madrileño de esa época que además leía la futura cultura de redes sociales actual de forma sorprendente.

Faraday

Luego seguirían más filmes escritos por el escritor Pablo Vázquez, la anti-comedia romántica ‘Amor tóxico‘ (2015), rodada en cuatro días, el giallo sobre la guerra de sexos ‘El cielo en el Infierno‘ (2016) a las que siguen la sátira ‘Call Tv‘ (2017) y la película de terror experimental, heredera de Polanski o el George Romero de su etapa inicial de Pittsburgh, ‘Lucero’ (2018). Todas ellas con un estilo bastante reconocible, pese a que son muy diferentes entre sí.

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Vuelta a la comedia

Con influencias de Jess Franco, John Carpenter, Romero, Argento, De Palma y otros muchos fetiches personales, el cine de Norberto Ramos del Val no entiende de dificultades y sigue los consejos de idolos como Roger Corman o Orson Welles, que predican el sacar la película como sea y las preguntas después. Es esa filosofía la que ha hecho que su nueva comedia ‘¡Ni te me acerques!’ tenga un acabado competitivo que, aunque siga estando presente la falta de medios, es sorprendentemente pulcra y bien facturada.

Ni Te Me Acerques Portada

Parte del éxito de la comedia es el guion del escritor Manu Riquelme, que replantea la idea de ‘El resplandor’ y la lleva al terreno de ese amigo que todos tenemos, el escritor en paro, que decide aceptar un trabajo de guarda del Hotel Balneario de Ariño, la misma antigua zona minera donde está ambientando su novela, su soñado best seller histórico con el que quiere debutar por fin. Cuando aparece la pandemia, España entera entra en cuarentena y lo que iba a ser un sencillo trabajo de quince días se convierte en un encierro.

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Aunque ha creado alguna confusión, la película se rodó después del confinamiento. Según aclara el propio del Val “se ambienta en cuarentena, pero es ficción. jajaja. Sabes que o ruedo o me muero, y a mi lo de estar encerrado en casa pues como que de nuevas no me pillaba. Lié a los amigos… y en cuanto se pudo salir corriendo a Aragón allí nos fuimos”. Y es que, lejos de complicar el proyecto, la situación de pandemia facilita las cosas a cineastas como del Val. “es incluso más fácil rodar en un hotelazo enorme todo para nosotros, que éramos un grupo burbuja de esos (una docena) que haber hecho cualquier cosita en Madrid, yendo a dormir a cada casa de cada cual por las noches. Ahí estábamos bien encerraditos y seguros”.

Norberto2

La oportunidad pandémica: ¡Ni te me acerques!

La historia de Juan repite nuestra sensación de cuarentena con sus videollamadas (¡aquí con el mismísimo Juan Manuel de Prada!), la repulsa a los madrileños, la respuesta ante la gestión del gobierno (impagables los momentos de mofa al mote “el coletas”), la hora de los aplausos y una historia de amor extraña y muy reconocible que acaba de forma sorprendente. No solo es una de las primeras películas de pandemias que ya no es fantástica, sino quizá una de sus películas más frescas y con más timing, es divertida y gamberra, pero como todas, va a encontrarse con dificultades para el estreno en salas.

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Preguntándole sobre si la situación y la ausencia de grandes películas de estudio también puede beneficiar a las pequeñas producciones de cara al estreno, del Val explica: “¿Desde cuando el estreno en salas funciona en este país y aún más en este “negocio”? Ahí ando… pico y pala buscando salas a golpe de spam y braseo. Y claro, los “reflejos” que tiene el personal en general… Pero bueno, al final mis pelis de una manera u otra se ven, que no soy de los que las hacen por pagarse el chalet”.

Ni Te Me Acerques

De cualquier manera, con el espíritu punk le caracteriza su filmografía, ‘¡Ni te me acerques!‘ ha sido posible gracias a lo mismo que ha facilitado la factura del resto de sus proyectos. Cine barato, con más curro y ganas que dinero, basado en actores, recursos de montaje y guiones con ingenio, que también exigen al espectador poner de su parte. Quizá por eso Norberto Ramos del Val tiene su propia colección en Filmin, no es solo un director, sino una forma de entender la industria en el que el artista es su contable, comité de decisiones, administrativo y su propia compañía.

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