Netflix y su as bajo la manga: las producciones internacionales

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Cuando la serie Paranormal (producida y filmada en Egipto) se estrene en Netflix esta semana, el canal habrá alcanzado las cincuenta producciones locales añadidas a su catálogo durante el año. La mayoría con un éxito moderado. Otras, como La casa de Papel y Elite, verdaderos éxitos de audiencia más allá de sus países originarias. Se trata de un fenómeno que demuestra que la estrategia de la plataforma de convertir a producciones locales en éxitos internacionales fue un elemento de especial importancia al momento de superar el parón de producciones que provocó la emergencia sanitaria del coronavirus.

Para el canal se trató de una respuesta estructurada que demostró podía enfrentar la pausa en producciones de mayor envergadura e importancia — con la icónica Stranger Things — y superar sin sobresaltos los meses más complicados la cuarentena. De una u otra manera, la decisión temprana de Netflix de hacer una considerable inversión en mercados poco tradicionales y en producciones de bajo costo con elencos desconocidos para el gran público le permitió continuar ofreciendo un catálogo de opciones atractivo. Mientras, el resto de la competencia debió lidiar con un contenido incapaz de renovarse y que incluso en la actualidad, cuando la mayoría de las producciones se reanudaron, resulta escaso para la oferta inicial del 2020.

Sin duda, es una de las aristas más consistentes en la forma de hacer negocios del gigante de las plataformas streaming. En agosto de este año, Netflix estrenó más de cincuenta producciones originales, que incluían una considerable cantidad de estrenos locales. Un récord que le según varios medios especializados le puso a la cabeza de la llamada guerra entre canales streaming. Desde sus aclamadas co producciones danesas, películas y series turcas, varias miniserie de diferentes lugares de Europa, dramas clásicos hasta melodramas latinoamericanos de enorme popularidad.

El catálogo de Netflix incluye una selección variopinta que guarda una característica en común: la rapidez con que son filmadas la mayoría de las producciones, además de su relativo bajo costo. Y aunque la cifra disminuyó progresivamente, el experimentó demostró que el canal encontró una forma de solventar la crisis de contenido que podría prolongarse al menos durante los próximos dos años.

Dominación mundial a puertas abiertas

Reed Hastings, CBSnews.com

A la cabeza de lo que hasta hace menos de veinte meses parecían decisiones disparatadas sobre programación y estrategia de ventas, se encuentra Reed Hastings, el cofundador y CEO de Netflix.

El ejecutivo es el principal abanderado en demostrar que el buen contenido puede producirse fuera de Hollywood, y que de hecho es una inversión de bajo riesgo y costo que tiene todas las posibilidades de convertirse en éxitos resonantes. Ya sea por su carácter novedoso como por el hecho que el material está fuera del canon de las producciones habituales que suele consumir el público inmediato de las diferentes cadenas streaming.

Fue Hastings quien insistió en llevar al canal la serie La Casa de Papel, (ambientada en España y hablada en castellano) y también, alentar la producción de la película Roma de Alfonso Cuarón, que se convirtió en un sorpresivo éxito en la temporada de premios y llevó a Netflix a participar por la puerta grande en los premios Oscar de año 2018. La experiencia dejó a Hastings con poder suficiente para decidir los siguientes pasos, cuando la amenaza de la pandemia era impensable.

En la actualidad, Netflix US invierte alrededor de 16.000 millones de dólares en contenido original, que distribuye en sus diferentes productoras a nivel local.

Por supuesto, la cifra disminuirá en 2021, después de que los efectos de la pandemia también comiencen a producir aplazamientos de filmaciones en mercados locales y es probable, que el contenido del canal sufra una contracción a mitad del año entrante. Con todo, Netflix sigue teniendo el catálogo más diverso, de interés y sin duda, el que ofrece más estrenos mensuales con respecto al resto de sus competidores.

Según publicó Forbes en julio de este año, la capacidad de Netflix para transformar contenido específico en programación que despierte interés a un considerable público internacional, radica en la forma en que la plataforma comercializa sus estrenos. Buena parte del material que no se produce en Hollywood recibe mayor publicidad y también es parte de géneros que suelen ser de interés de un grueso número de suscriptores, como los procedimentales daneses o las películas de terror asiáticas.

Francisco Ramos, vicepresidente de contenidos originales de Netflix para América Latina, comentó también a Forbes que la decisión de invertir en producciones pequeñas fue la diferencia entre contenido reciclado y sin posibilidades de ser renovado, a una colección de estrenos de los más variados géneros y estilos durante un año en que la ausencia de grandes títulos cinematográficos, golpeó con fuerza a la industria. “Tenemos garantizada la programación para los próximos meses, evidentemente el retorno a la producción es un tema importante por nuestra oferta de programación y por la trascendencia que tiene en los países en los que trabajamos que técnicos, empresas productoras, etcétera, sigan trabajando”.

Incluso antes de que la cuarentena impidiera la grabación en diferentes países, ya Netflix había filmado al menos cuarenta series distintas de entre seis y diez capítulos de media a una hora duración, lo que brindó la oportunidad al canal de incluir producciones originales e inéditas en momentos en que el resto de las plataformas intentaban solventar la ausencia de estrenos con estrategias poco claras.

Todo lo anterior ocurrió mientras el consumo de contenido streaming aumentaba de manera exponencial y además, el número cada vez más alto de suscripciones proyectaba al canal como una de las opciones más atractivas en un mercado saturado. Mientras HBO Max intentaba maniobrar con su variedad de opciones online y Disney Plus aplazaba estrenos de considerable importancia, Netflix lograba que su catálogo fuera el más atractivo del mercado y el único con estrenos mensuales de considerable calidad.

Es innegable que Netflix, además, apunta en direcciones por completo nuevas en un mercado que por ahora, sigue sus pasos con cierta torpeza: su agenda de producción incluye a Mank de David Fincher (una más que probable candidata al Oscar), además de lo que podría ser una nominación póstuma para el fallecido Chadwid Boseman por su actuación en Da 5 Bloods de Spike Lee.

Al contraste, HBO Max atraviesa verdaderos problemas con su producto más anunciado para el año siguiente. El llamado Snyder Cut todavía es una producción incompleta que incluso enfrenta la salvedad del retraso en su estreno tentativo. La posibilidad de traer al set de grabación a varias de sus estrellas principales supondría meses de filmación, edición y pos producción, además de un considerable añadido al presupuesto original.

José María Álvarez-Pallete, CEO de Movistar (izquierda) y Reed Hastings, CEO de Netflix (derecha).

Por otro lado, Amazon Prime Video todavía es una competencia tímida (en especial en Latinoamérica), con pocos estrenos mensuales y una estrategia errática de producción y promoción. Su reciente éxito al estrenar segunda parte de la icónica Borat de Sacha Baron Cohen, parece convertir al canal en la opción inmediata para el estreno de películas, que por una razón u otra no llegarán a la pantalla grande. No obstante, su experimento con Welcome To Blumhouse para Halloween — con el estreno de cuatro películas de terror de pequeña factura y a bajo costo — no tuvo el éxito esperado, por lo que la posibilidad también podría ser un riesgo que por ahora, el canal no podría afrontar financieramente.

Por último, el caso más emblemático es el Disney Plus, que desde julio a noviembre tuvo menos de diez estrenos en pantalla. Apenas la fallida Artemis Fowl, la exitosa Hamilton y la nueva temporada de The Mandalorian, sostienen lo que parece ser la ausencia de las grandes series anunciadas antes de su lanzamiento y que, en la actualidad, carecen de fechas de estreno e incluso de producción.

Netflix ha llevado a cabo un proyecto discreto y al final poderoso: convertirse en una productora para un número considerables de programas y películas que, de otro modo, jamás habrían llegado a la pantalla chica.

Lo que pareció un riesgo calculado, se convirtió finalmente en algo más elaborado y sin duda, un triunfo resonante que convirtió al canal en uno de los grandes triunfadores del 2020.

¿Qué podemos esperar de la plataforma para el 2021? Con casi un centenar de estrenos en línea de producción y la posible compra de varios de los grandes títulos que la pandemia impedirá lleguen a la pantalla grande, Netflix parece muy cerca de convertirse en el gran triunfador de una guerra entre canales que jamás llegó a producirse.

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