Por qué amamos This Is Us: claves para entender el engendro que hace deplorar a los argentinos

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Los protagonistas de This is Us

Hay algunas series que se consumen con liviandad: se las exprime, se descubre el crimen y se abandonan. Series que pasan por nosotros como un divertimento que pronto se olvida, y son devoradas por otro crimen, por otro superhéroe, por otro divertimento. Es el tipo de consumo que nos distrae de la vida.

Pero hay otra categoría, series que tan solo comenzarlas es una decisión pesada. Requieren un ánimo determinado, cierta disposición, incluso cierta fortaleza. Son aquellas que, a diferencia de las anteriores, nos conectan con la vida. No nos proveen una evasión sino una inmersión a lo profundo. Series como Mad Men, Los Soprano, In Treatment o muchas otras (cada cual tendrá la suya).

En esa línea se inscribe el mayor furor en series de los últimos años, acaso la más popular desde Game Of Thrones. Pero el mecanismo es completamente inverso al de GOT: mientras en “Juego de Tronos” se habita un mundo de fantasía con reglas propias y seres mitológicos, en This Is Us se habita la ultra realidad. Y en esa realidad, claro, estamos todos. Somos nosotros el “US” del título.

Cómo traducir ese título es una pequeña grieta hacia dentro del fandom. En lo personal me inclino a leerlo como “Esto Somos”. El “esto” supone cierto desdeño, cierta resignación a lo imperfecto. Es que ése es el valor que tanto nos identifica: la aceptación de nuestra humanidad.

Justin Hartley como Kevin Pearson, Chrissy Metz como Kate Pearson y Sterling K. Brown como Randall Pearson Justin Hartley como Kevin Pearson, Chrissy Metz como Kate Pearson y Sterling K. Brown como Randall Pearson

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“En lo personal me atrapa por lo que le pasa a todo el mundo: esto de sentirse identificado. Pero además me interesa puntualmente el funcionamiento de las familias, de la vida en familia. Si te fijás, casi no tienen amigos. Solo Kate tiene una. Entonces, la vida pasa a través de ellos. Es una serie netamente familiar. Y cómo cada uno construye su propia familia después… Todos crecemos en una familia y me gusta ver cómo los vínculos se reescriben, cómo algunos son estáticos pero uno puede replantearselos igual. Me gusta, digamos, porque soy hija, porque soy hermana, y como hija y como hermana me enriquece ver lo que pasa en otras familias”. – Ana -39-

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¿Por qué amamos This Is Us? Uno podría alegar que es una serie norteamericana que no habla de la sociedad argentina, que los conflictos raciales que se tocan no son los nuestros, que nadie -casi- puede sentirse identificado con un personaje que sea un actor de Hollywood multimillonario… Y aún así, acá estamos en la Argentina, discutiendo en grupos de Whatsapp quién es quién dentro de cada grupo familiar o de amigos. De hecho, existe una web en español que es un quiz para descubrir qué personaje de This Is Us somos según nuestra manera de lidiar con el drama.

Justin Hartley, uno de los Pearson, familia protagónica de la serie Justin Hartley, uno de los Pearson, familia protagónica de la serie

Que los argentinos digamos: “¿este a quién se parece de This Is Us?”, demuestra que se trata de una obra universal. Y es curioso porque la serie se crea a partir de estereotipos norteamericanos: un veterano de guerra, un ama de casa que vive para sus hijos (y que fue criada en los sesentas y setentas), y tres hijos que son representantes muy arquetípicos de esa sociedad: un afroamericano, un adicto, y una persona con sobrepeso. Son todos personajes muy yankees. Aun así, todos tenemos un Randall en nuestras vidas, un Kevin, una Kate, una Rebecca… Algunos incluso tenemos un Jack.

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“Te interpela porque te muestra los problemas reales de la gente común. Son personajes norteamericanos pero a todo el mundo le llega por igual. Son planteos y situaciones humanas que se dan en todo el mundo, y que toda persona que ha vivido una cierta edad los ha atravesado. Por otro lado, me pega porque Jack Pearson es el tipo de hombre que a mí me gustaría ser: un hombre que protege a su familia, que se dedica a sus hijos, que los cuida. Un hombre que deja la bebida por el amor de su mujer. Un hombre como debe ser un hombre, a mi manera de verlo. Y además, un veterano de guerra, lo cual me pega más aún por mi historia personal”. – Horacio -63-

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Bueno, si alguien no vio la serie y llegó hasta este punto de la nota, le diré algo obvio: This Is Us es un drama. Procuraré no spoilear, aunque la potencia de la serie no se sostiene en la trama. Qué importa lo que pasa si esto es una serie acerca de cómo cada personaje lidia con eso que pasa. En cierto modo, inaugura un género que aquí estoy inventando: la “reaction fiction” (o serie reacción, o ficción de reacciones).

Chrissy Metz y Sterling Brown Chrissy Metz y Sterling Brown

No es casual: mientras en YouTube o Twitch son furor los videos reacción donde un youtuber reacciona a cómo un gamer juega al Fortnite por ejemplo, u otro youtuber transmite su cara mientras mira un partido de fútbol (y no importa el partido sino cómo el youtuber lidia con él); en el universo de los Pearson lo que importa es la cara de cada uno de ellos ante cada situación. Definamos This Is Us: una serie en la que pasan cosas comunes y que miramos para ver cómo reaccionan los personajes ante eso. Y esos personajes, quedó dicho, creemos ser nosotros. Y decimos: yo hubiera reaccionado así, asá, como sea.

Primera clave, y en palabras de Miguel Abuelo: This Is Us recoge los pedazos rotos del gran espejo interior.

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“Al margen de lo enamorada que estoy de Kevin, creo que la serie logra mostrar la esencia del ser humano. Hay algo de que uno se puede identificar con los personajes como si fueran personas. No está el bueno, el malo… sino cada uno con sus defectos, sus valores, sus virtudes. Pasa mucho esto de hablar con otros y que te digan: yo me siento identificado con… Y además hay muchas emociones, y la profundidad de los diálogos, la complejidad de los vínculos toca una fibra muy profunda. Creo que es la serie más humana que he visto en mi vida” – Lucía -34-.

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¿Estuvo peor Randall o Kevin? ¿Quién fue más hiriente? ¿No se excedió uno de ellos al pedirle eso a la madre? ¿No es demasiado cruel lo que dijo el otro sobre el padre? El debate tras el final feroz de la cuarta temporada es ineludible.

Todos se sienten parte de un equipo o tienen una preferencia. Todos nos sentimos con derecho a opinar. Tal vez esa sea otra clave: los Pearson son la familia ajena a la que podemos criticar como propia sin sentir culpa. Y de algún modo, ya que estamos, llena nuestras ansias de grieta.

Pero en la serie esa grieta es vasculante, y se siente bien que así sea. Un día odiamos a Kevin por egoísta -sin dejar de pensar en nuestros propios egoismos- y un día lo amamos por su ternura y redención -sin dejar de pensar en nuestra propia redención posible-.

Justin Hartley como Kevin Pearson, Chrissy Metz como Kate Pearson y Sterling K. Brown como Randall Pearson Justin Hartley como Kevin Pearson, Chrissy Metz como Kate Pearson y Sterling K. Brown como Randall Pearson

En el medio, por supuesto, lloramos. Pero nadie llora por los personajes mirando This Is Us. Esa es otra de sus cartas: el llanto siempre es nuestro. Nos recuerda la infancia que se fue, cómo era estar todo el día con tu hermano. Nos recuerda cuando perdimos a alguien. Nos recuerda cuando defraudamos o nos defraudaron. Nos recuerda la soledad. Nos recuerda la alegría de un nacimiento, el miedo en un parto, cuán cerca está la felicidad de la tragedia. Nos recuerda esos juegos idiotas que nos hacían nuestros padres y a veces extrañamos. Y también un poco nos recuerda qué insoportable es lidiar con los planteos permanentes e intensos de algún familiar.

Una de las críticas a la serie es: demasiado parlamento emocionado, demasiada intensidad. ¿Pero no es eso lo que nos pasa cada vez que alguien se abre frente a nosotros sin que estemos disponibles? Así, digo, pasa en la vida.

El desafío claro es mantener esos parlamentos en el área de lo creíble. ¿Cómo lograr ese nivel de verdad en cada conversación? Es uno de los grandes trucos de la producción. Cada personaje tiene sus propios guionistas que se encargan específicamente de ese personaje, de defenerlo y desarrollarlo. Esto hace que las reacciones no sean funcionales a la trama necesariamente sino a la coherencia de cada uno de ellos, a su veracidad.

En la misma línea de esa coherencia, el 30% de los guionistas de la serie son afroamericanos (contra el 5% habitual que suele haber en las grandes producciones de Hollywood). Y tienen una regla: la sala de guionistas debe ser siempre un ambiente seguro en el que se puede preguntar cualquier cosa. Así enfrentan muchas de las distancias que hay hacia dentro de la sociedad norteamericana.

En la primera temporada la familia va a una pileta y hay un diálogo entre Rebecca y la madre de un chico afroamericano. En la sala de guionistas alguien preguntó: ¿las personas negras usan protector solar? Esa misma inquietud, genuina y que desnuda ese desconocimiento, fue llevada a la serie.

Segunda clave, y nada más obvio: la vida dicta el guión, nunca al revés.

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“Al fin se dieron cuenta de que había que hacer una serie acerca de seres humanos. Todas las series hoy son con asesinos seriales, detectives, conspiraciones, super hérores, extraterrestres… No había seres humanos con virtudes y defectos con quienes todos nos pudiéramos sentir reflejados e identificados, y donde no pase más nada que la vida en sí. Me parece que ese tema estaba un poco olvidado porque le tienen miedo a ese tipo de ficciones por una razón: si lo hacés hay que hacerlo muy bien. Sino tenés que inventar algo fantástico, extraordinario, historias de narcos… Cosas que impacten. Pero ya el maestro William Shakespeare nos enseñó hace quinientos años a contar cosas de la vida cotidiana, de los sentimientos, de los defectos y de los dramas cotidianos, y nadie lo pudo superar. Creo que va por ahí, ¿no?”. – Eduardo -41-

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This Is Us iba a ser una película de Dan Fogelman (autor también del guión de Loco, estúpido amor, una película sin mayor éxito). En este caso, tenía un guión escrito sobre la vida de muchos personajes distintos que, luego de un plot twist, se descubriría que eran hermanos. Cuando consiguió financiación, se envalentonó y tomó una sabia decisión: hacer una serie.

Limpió su cartilla de personajes, mantuvo ese plot twist para el primer episodio -el recurso de la sorpresa será recurrente- y diagramó una estructura maestra. Cada temporada revela algo del presente, del pasado y del futuro (y del otro presente, el otro pasado, y el otro futuro). Así, procura dar una sensación de vida total: no nos faltará nada por saber. Con el comienzo de la quinta temporada se empieza a describrir el delicado futuro de Rebecca (no diré más), y ya se firmó contrato por dos temporadas más: es decir, la actual que acaba de comenzar y una sexta y una séptima. Según su creador, ya sabe cuál será el final de la historia.

Tercera clave: no hay misterios imposibles de resolver que auguren un final desastroso como el de Lost. Dormimos en paz.

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“Hace poquito tuve discusión familiar con alguien que decía que la serie era muy naif, que lo planteaba a Jack como el super papá, el súper hombre. Y a mi que en algún punto me parece que todo lo contrario. El personaje de él lo contruyeron desde ese lugar de superhéroe, sí, pero también siento que tiene un costado súper vulnerable. Es un padre que murió sin que sus hijos supieran miles de cosas sobre él, sobre quién era de verdad. Un padre que no pudo hablar, ni con ellos, ni con su mujer. Un hombre que no pudo ser, más allá de padre y marido”. Manuela -28-.

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Milo Ventimiglia y Mandy Moore, una de las parejas protagónicas de This is Us Milo Ventimiglia y Mandy Moore, una de las parejas protagónicas de This is Us

Somos la generación que no tuvo a los Ingalls. La familia perfecta hoy suena tan de fantasía como el reino que se disputan en Game Of Thrones. Cayeron los héroes, los grandes valores, la idea de una verdad. Quedan los seres humanos. Algunos de ellos, personas comunes, ofrecieron su testimonio sobre por qué aman This Is Us. Quedaron afuera muchas personas. Todas coincidían en el factor de la identificación. No puedo más que abonar a esa teoría. Diré:

This Is Us es lo que todos vivimos o lo que queremos vivir: el amor familiar, el amor inquebrantable de una pareja, el amor entre hermanos y hermanas, una cabaña, llantos sin pudor cuando lo amerita (y cuando no también, querido Randall). Un casette enterrado que nos dice que todo ese amor era en realidad mucho más grande. Un despliegue de romance porque sí, para darse cuenta del absurdo (y escuchar un rato a John Legend). Un ataque de pánico porque sentimos que no podemos más.

This Is Us es volver a creer en la posibilidad de que todo lo no dicho, todo lo no hablado con tu hermano, con tu hermana, con tu padre, tu madre, tu abuela, tu amigo o tu hijo podría al fin ser hablado. Y que después de la maleza, después del llanto privado de cada uno, tal vez haya todavía un amor que rescatar. (Pero no un perro, por favor, pero no un perro).

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