Osvaldo Laport: “Lo que sucede con Venezuela dejó de ser una crisis humanitaria, ya es una crueldad humanitaria”

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Osvaldo Laport con teleshow recuerda “Más allá del horizonte” y “Cosecharás tu siembra”

“Era el niño mimado de (Silvio) Berlusconi”, dice Osvaldo Laport, que recuerda la época de oro de la ficción local y habla de su vínculo con quien fuera años más tarde, presidente del Gobierno Italiano.

El protagonista de Cosecharás tu siembra y Más allá del horizonte se reencuentra ahora con Luisa Kuliok en el espectáculo Detrás del arcoiris: “Surgió esta posibilidad y lo estamos disfrutando muchísimo”, explica sobre la obra que protagoniza y dirige. “El mundo cambió. Va evolucionando y mutando todo el tiempo. Así como estuvieron la radio galena, la radio, la televisión blanco y negro, después el color, el cable, hoy está el streaming” reflexiona el artista, que también presenta la nueva plataforma Teatro Play.

—Llegó el reencuentro con Luisa kuliok que se hizo esperar tantos años…

—(Risas) ¡Mucho! Pero eso también es lo que emociona, lo que produce muchísima alegría. Uno como herramienta de laburo en el arte, como actor, siempre está esperando la convocatoria. Que te suene el teléfono, que te golpeen la puerta, un llamado del representante, históricamente ha sido así. Hoy, de pronto existe esta posibilidad, una nueva modalidad donde se puede generar ficción en esta realidad y que uno mismo pueda, en cooperativa, producir una nueva fuente de trabajo. Así que, cuando llamé a Luisa, fue una alegría el “sí” de ella cuando leyó el guión. Una historia actual de cinco personajes en cuarentena, convencidos todos de que el público se va a sentir identificado.

—La pareja con Luisa tiene una gran cantidad de seguidores desde Más allá del horizonte

—Primero quiero rescatar una primera novela o un primer encuentro con Luisa que fue cuando volví de Venezuela. Estaba haciendo Pobre diabla con Jeannette Rodríguez y fue mi primer protagónico. Me había permitido ir el querido Omar Romay, porque yo estaba en el elenco de La extraña dama, pero no era el protagonista. Omar fue muy sensible, muy generoso y me permitió ir, pero con la condición de que el segundo protagónico mío fuese acá. Y surgió Cosecharás tu siembra, una producción que ha recorrido el mundo y con una historia maravillosa también. En lo que es hoy Puerto Madero se construyó Sicilia.

—Una novela con una producción, que actualmente es difícil ver en televisión

—Con Luisa y otros colegas actores hemos sido privilegiados en esa etapa de la televisión en donde se empezaron a romper fronteras y a recibir capitales extranjeros, como el caso de Silvio Berlusconi, que después fue presidente de Italia. En aquel entonces, Berlusconi era allá como fue aquí el querido Alejandro Romay, el zar de Rete 4, Rete 5, la RAI. Lo digo hasta con cierto pudor, pero fue lo que me pasó, es parte de mi patrimonio, de mi historia, de mi vida, yo era el niño mimado de Berlusconi. De haber compartido cenas, almuerzos en los viajes que hacía con mi familia a Milano, para grabar diferentes jornadas.

“Más allá del horizonte” llegó a las pantallas locales el 3 de enero de 1994

—Después vino Más allá del horizonte que pasó a la historia de la televisión, y finalmente volvemos a verlos juntos

—Con Luisa, después de 30 años. Siempre nos amenazamos: “¿Cuándo nos volvemos a juntar?”, “No nos llaman”, “¿Cuándo nos volvemos a aventurar en el arte?” Nos encontrábamos en un estreno, hablábamos por teléfono en algunas oportunidades, hemos frecuentado cenas de amigos en pareja, y surgió esta posibilidad de Detrás del arcoíris y lo disfrutamos muchísimo. Dentro de las dificultades para grabarlo porque hay que respetar todo lo que esté relacionado con el marco del protocolo de la cuarentena.

—Siempre fuiste una persona muy comprometida con la problemática de los refugiados a través de tu trabajo como embajador de ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados). En general, uno piensa en refugiados y lo ve como algo lejano, sin embargo, no hace falta cruzar el océano para encontrarnos con esta situación

—Millones de jóvenes venezolanos han debido abandonar su país, sus hogares, todo, para buscar un futuro mejor. En mi rol de embajador de ACNUR, mi preocupación hoy en esta realidad de la cuarentena son los jóvenes que están padeciendo esta imposibilidad de ser libres. Hay muchísimas situaciones de depresión, de angustia, de bajada de brazos, que hay que acompañar y estar alertas. Venezuela en mí significa muchísimo porque viví en ese país. Hoy trato de acompañarlos y sé que esta historia de Detrás del arcoíris es simplemente una intención de ser un granito de arena en una sociedad más inclusiva. Hoy por hoy la realidad de muchos refugiados venezolanos aquí en nuestro país, sobre todo en Buenos Aires, es verdaderamente muy delicada y de todas formas la actitud de vida es tan chévere como ellos dicen, y se desempeñan por lo general como delivery, entonces rescatamos un personaje que lo hace Jazmín (Laport) y está, dejando de lado los lazos sentimentales, bellísima. También tocamos un tema muy delicado que está relacionado con la elección sexual. Como países en desarrollo, todavía estamos en la pelea, vamos bien, vale el esfuerzo. Es un orgullo y un privilegio que tengamos la Ley de Matrimonio Igualitario, pero si no la acompañamos con información, con concientización, la sociedad sigue distraída muchas veces y en las calles se encuentra la violencia simplemente por sentir diferente.

Osvaldo Laport y su trabajo con ACNUR

—¿Qué es lo más triste o lo más difícil que te tocó ver como embajador de ACNUR?

—Todas las experiencias han sido tristes y crueles. Uso la palabra “crueles” porque, por lo general, ACNUR habla de crisis humanitarias. Lo que sucede con Venezuela deja de ser una crisis humanitaria, es una crueldad humanitaria, más allá de los colores o aromas políticos, no se piensa en el individuo. Sobre todo en los jóvenes que necesitan plasmar su etapa de vida y no la encuentran y comienza el desarraigo. Lo tenemos aquí, muy cerquita, en nuestras calles. Si me voy a lugares más distantes, una Siria que está devastada, un Líbano que ha sido uno de los países más sensibles a la hora de abrir los brazos y hoy está en una desestabilidad social muy grande porque debe compartir lo poco que tiene con un porcentaje muy alto de refugiados sirios. Entonces, comienza a florecer la confrontación. Todos los viajes han sido tremendos. Cuando fui a lo que llamaban en una etapa el Triángulo Norte, que vendrían a ser estos tres países catalogados como los más inseguros del mundo, Guatemala, Honduras y El Salvador, me pareció tremenda la violencia generalizada y hacia las personas. Las personas trans no son discriminadas, sino que directamente son asesinadas, mutiladas. La situación es tremenda.

—Recién mencionabas la crisis humanitaria de Venezuela y hay quienes piensan que Argentina se parece o va camino a ese destino. ¿Cuál es tu mirada en ese sentido?

—No quiero esquivar el bulto hablando criollamente, lo que sucede es que ACNUR no me permite hablar de política porque es apolítica. Por eso hablamos de crisis humanitarias o crueldades humanitarias. Nadie, ningún individuo quiere ver a su pueblo en esas condiciones. No importa el color o el aroma político. Estamos lejos de todo eso y también sé que va a existir el diálogo, no la confrontación. Cuando digo que el mundo cambió, es muy poco el puñado de estúpidos que no se dieron cuenta que el mundo cambió… Hoy, en quienes gobiernan y están en un cargo de mucha responsabilidad prevalece la intención del diálogo y de no imitar a nadie sino tener nuestra propia realidad.

—Alguna vez me has dicho: “Un buen vino y un queso picantito es orgásmico”. Sos un hombre de placeres, ¿por dónde pasan los buenos momentos de Osvaldo Laport?

—Sigo pensando lo mismo (risas), yo sería un gordito feliz (risas).

“Sería un gordito feliz” asegura Osvaldo Laport

—¿Es la profesión la que exigió un cuidado del cuerpo?

—El narcisismo también, ojo. A mis 64 años, me encanta verme bien y, al mismo tiempo, sé que me hace bien. Está relacionado con una profesión, un porcentaje muy alto de mis personajes estuvieron relacionados con cierta exposición física y, a veces, no se perdona si Laport está desvencijado. Si bien hoy estoy en una etapa de disfrute muy grande relacionada con grandes textos en cuanto al teatro -el año pasado sentí mucho placer por ser convocado por directores prestigiosos- uno dice “¿por qué esa intención siempre de confrontar y no ver el lado positivo?” Así como para mí fue un privilegio que me hayan convocado porque me consideraron una buena herramienta como actor, también fui criticado porque “¿qué hace Osvaldo Laport, un actor comercial, en un teatro independiente?”.

—En esa misma charla me contaste que fumabas marihuana, ¿qué lugar ocupa en los placeres de tu vida? ¿Cultivas?

—(Risas) En Detrás del arco iris, hay momentos donde mi personaje le baila al personaje de Luisa y la sorprende, a través de la computadora, por supuesto, bailándole arriba de la mesa el tema de Footloose con unas medias de marihuana muy bellas, unos zoquetes muy bonitos. No soy de hacerlo cotidianamente. Tal vez cuando tengo el placer de estar en algún buen momento, con un buen vino. Como el queso, no puedo comer todos los días porque si no estaría rodando en este momento. La marihuana es igual, es un placer, nada más.

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Entrevista completa a Osvaldo Laport #Entrevista

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