una estupenda habilitación de la novelística de Fernando Aramburu para HBO que peca de melodramática

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Lo primero que llama la atención al ver ‘Patria’, la gran apuesta de ficción de HBO España, es la toma tan literal que hace de la novela de Fernando Aramburu. Habiendo visto la serie al completo (hoy estrenan los dos primeros episodios) y teniendo el libro bastante avanzado (me queda un cuarto), apenas hay cambios realmente relevantes entre uno y otro.

Se suprimen escenas, y se amplían tramas por conveniencia de guion. Es algo que se nota especialmente en los diálogos, a los que Aitor Gabilondo no les quita una sola coma. Ayuda especialmente que la dialéctica grabada en papel sea sencilla, sin complicaciones, todo lo natural posible, nada rebuscados. Como también lo es, en general, el libro.

Una placa de Petri del conflicto vasco

Y es que gran parte de los problemas que nos podemos encontrar en la serie vienen directamente del libro a la hora de hablar de la tragedia sobre los efectos de la banda terrorista ETA en la sociedad. Estos están puestos en una placa de petri en forma de pueblo guipuzcoano donde se examinan al microscopio a dos mujeres, su relación, su punto de vista y su propio duelo y demonios personales.

Eso es ‘Patria’. Y Elena Irureta y Ane Garabain llevan todo el peso de la serie. Porque son ellas, y no otras, las que están solas en el mundo, en sus extremos opuestos. Es una historia que, más allá de lo que pasa (que si la muerte del Txato, que si el ictus de Arantxa, los vaivenes de Nerea, la trayectoria de Joxe Maria, etc) trata de la maternidad.

Lo cual hace que conecte extrañamente con ‘Madres. Amor y Vida’, la serie de Telecinco (estrenada el pasado mayo en Amazon) creada por el mismo Gabilondo. Solo que en vez de un hospital, tenemos una cárcel, una tumba, una casa vacía y recién habitada de nuevo. Un pueblo.

Una serie estupenda con tendencia al melodrama

Patria S1e1 45 Copyright 2020 Hbo Nordic Ab All Rights Reserved Photographer David Herranz

Gabilondo le sube el volumen a lo emocional y decide empaparnos de lluvia, de la verde, industrial y dividida Euskadi, para disponer el ánimo. Es emocionante, pero también manipulador y mucho más ligera y algo superficial de lo que uno esperaría. En el sentido de que se queda corta a la hora de retratar, o pretender hacerlo, algo tan complejo como este impacto de ETA.

Se le ven las costuras, con escenas completamente descolgadas (heredadas de la fragmentación propia de la novela), cuando no directamente mal ejecutadas. Si bien Félix Viscarret firma un buen trabajo como director, a veces es muy poco exigente con lo que debe transmitir cada escena o cómo hilar unas con otras.

A partir de ahí es cuestión de ver si esas costuras nos importan o no. Porque no nos engañemos, todas las series, películas e incluso tuits son monstruos formados por distintos tejidos cosidos a contrarreloj con más o menos prisa. Los mejores costureros (directores, guionistas) hacen que no se noten o, por lo menos, que no quede el clásico hilo colgante que tienta demasiado a tirar de él.

En definitiva, como serie ‘Patria’ consigue atrapar en su propuesta, logrando una una serie estupenda y de la que todo el mundo va a hablar. Sin embargo, se acerca demasiado al melodrama, siendo algo menos profundo en lo psicológico o incluso en la perspectiva moral y ética del asunto de lo que se espera.

Es medianamente insuficiente, lo que no quiere decir que sea mala. Para nada. He devorado cada episodio, me implico con los personajes, la historia es fascinante. Está bien realizada, tiene una factura técnica impresionante y, por lo general, creo que pocas veces se encuentra un reparto tan bien escogido, con unas sensacionales Irureta y Garabain de capitanas.

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