La angustia de Débora D’Amato por su mamá, a quien le postergan una operación de necesidad: “Siento que buscan que la gentío se contagie de coronavirus”

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Nonnina, junto a su nieta Lola, hija de Débora D’Amato

“Yo lo único que quiero es poder acompañar a Lola a la plaza”.

Resulta inadmisible que una abuela no pueda ir al parque y ver cómo juega y se divierte su nieta. Si bien entiende el contexto que atraviesa el mundo, por la pandemia del coronavirus, Diana -o Nonnina, para sus nietos- hoy no puede hacerlo. No solo por la cuarentena, sino porque no está en condiciones físicas.

Su hija, Débora D’Amato, contó a Teleshow que la mujer de 86 años -”se va a enojar porque dije su edad, es muy coqueta”- necesita un reemplazo total de su cadera derecha. Será la tercera intervención en los últimos cinco años y, según le indicaron los médicos, es de extrema urgencia. Sin embargo, la madre de la periodista estuvo dos veces a punto de entrar al quirófano pero terminó regresando a su casa ese mismo día.

¿Qué sucedió? “Yo no tengo nada en contra del hospital, sino contra el sistema que se elige para este tipo de situaciones”, explicó la panelista de Intrusos sobre las dificultades que surgieron en las últimas semanas. Ocurre que para este tipo de intervenciones, debe haber disponible una cama en terapia intensiva, no porque la mujer la necesite, sino porque así lo indica el protocolo. “Es por las dudas”, aclaró Débora.

Débora D'Amato Débora D’Amato

Hace unas semanas, Diana -que llevaba cumpliendo la cuarentena desde que comenzó a regir en marzo pasado- salió de su casa en ayunas para someterse a la operación, se hizo el hisopado correspondiente para determinar que no tenía coronavirus, y cuando restaban 10 minutos para llegar al instituto médico, la llamaron para decirle que se había ocupado la cama de terapia intensiva que estaba disponible para ella. El vehículo que la trasladaba debió dar la vuelta y la mujer regresó a su casa. “A seguir con el dolor inhumano que tiene”, destacó su hija y lamentó la pérdida de tiempo y de organización que requirió aquella fallida intervención.

La semana pasada volvió la esperanza. Se había liberado una cama de terapia intensiva. En aquella oportunidad, Diana repitió el procedimiento: no desayunó, salió de su casa, se hizo el hisopado. Y, una vez en el hospital, ya camino al quirófano -”con la vía del suero puesta”- llegó la mala noticia. “La cama se ocupó”, le informaron los médicos. Y, otra vez, Diana regresó a su casa, “con un dolor que realmente es terrible”.

Diana junto a sus hijas Débora y Sandra y sus nietas Sofía y Lola Diana junto a sus hijas Débora y Sandra y sus nietas Sofía y Lola

Según le explicó el personal de salud a Débora D’Amato, la sala de traumatología del Hospital Churruca -en donde se debe operar su madre- se encuentra del ala en donde se atiende a los pacientes con COVID-19, es por eso que la prioridad para aquellas camas de terapia intensiva las tienen quienes ingresan con resultado positivo y requieren dicha atención.

“Entiendo que hay una pandemia, pero nunca va a haber cama en este contexto. Y también entiendo que deben tener una alternativa para este tipo de situaciones en las que se trata de una operación de urgencia”, reclamó la periodista, que es madre de Lola, de casi dos años.

“Siento que el sistema que se elige para este tipo de situaciones busca que la gente se contagie de coronavirus. Me quejo del sistema ante una urgencia porque ella, que cumple con la cuarentena, tiene que trasladarse y termina exponiéndose ante el virus”, continuó Débora e hizo énfasis en la salud mental de su madre frente a esta situación.

Diana -al igual que cualquier persona mayor que atraviesa algo similar- “se prepara mentalmente para esto” que conlleva realizar distintos tipos de estudios una y otra vez, confiando en que entrará al quirófano y su cadera dejará de darle “dolores inhumanos”. “Tuvo una semana fatal. Pesadillas, vómitos, náuseas, situaciones que te das cuenta que fueron por los nervios que transitó”.

Desde que nació Lola, su abuela Diana la vio todos los días. Hasta marzo, cuando comenzó la pandemia. Desde que nació Lola, su abuela Diana la vio todos los días. Hasta marzo, cuando comenzó la pandemia. “Ahora es todo por videollamada”, contó la periodista

¿Cuáles son los próximos pasos a seguir? “Lamentablemente la semana que viene volverá, se hará otro hisopado, y será El cuento de la buena pipa hasta que la puedan operar”, dijo Débora con cierta resignación. “Somos una familia muy pequeña, muy organizada y con toda la voluntad, pero realmente se hace muy difícil cuando pasan estas cosas”.

La periodista destacó el modo en que su madre supo sobrellevar la situación y el dolor que transita desde hace cinco años. “Admiro que se la banque de esta manera. Ahora no está deprimida, pero sí bajoneada. Es un protocolo demasiado inhumano”, reclamó la panelista.

“Se adaptó bastante bien a la realidad que le toca, pero me molesta verla sufriendo de esta manera y no poder hacer nada. Me parte el corazón”, concluyó Débora D’Amato a la espera de que el próximo martes su madre pueda ser operada y así, una vez que termine la rehabilitación, poder acompañar a su nieta a la plaza.

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