RTVE: 64 abriles de una corporación “sin transparencia”

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A juzgar por tanto movimiento de programación, cualquiera diría que la “grave crisis interna” de RTVE comenzó con el nombramiento de Rosa María Mateo como administradora única en julio de 2018. Tan sólo un mes después de prometer el cargo, comprometiéndose a recuperar la credibilidad del ente público, la periodista cambió de arriba a abajo TVE y lo ha seguido haciendo durante estos dos años que, en principio, eran provisionales.

Sin embargo, esta etapa es únicamente una prolongación de lo que lleva pasando en la televisión pública desde su fundación: “La falta de transparencia” y “el compadreo”, según trabajadores de toda la vida con los que se ha puesto en contacto El HuffPost.

“Llevamos muchos años defendiendo el servicio público, independientemente de quién gobierne. Hay que acabar con una serie de prácticas que no son propias de un Estado democrático y de una televisión pública”, explica uno de ellos, que forma parte del sindicato Comisiones Obreras.

Con ello se refiere, como otros compañeros con los que ha hablado este medio, a la “opacidad”, a la “falta de transparencia”. Un ejemplo claro: la BBC —el servicio público de radio y televisión de Reino Unido— publica en su página web quiénes son sus altos cargos, por qué existe la función que desempeñan, sus currículos, por qué ocupan ese puesto, su foto y su sueldo. La cadena italiana RAI también lo hace. Esto, lamentan, no ocurre en la corporación española.

“Es una institución que mueve cerca de 1.200 millones de euros y no sabemos ni el sueldo de los directivos. Ha tenido que ser una demanda popular la que ha ido al Consejo de Transparencia y Buen Gobierno para solicitarlo”, se queja uno de los redactores de TVE.

En la etapa anterior a Rosa María Mateo, aseguran, RTVE se negó a hacerlo, y en la actual también. Finalmente, el Tribunal Supremo dictó a favor de la transparencia. ”¿Sabes lo que ha pasado? Nada. No se han publicado”, explica otro trabajador del ente.

Los opacos salarios de los directivos

Según apuntan, los altos cargos cobran un salario base y tienen incrementos que nadie conoce: “De vez en cuando aparecen porque uno se ha enfadado con otro y dicen ’este año este directivo se ha puesto un plus de productividad de 20.000 euros”.

No son cifras escandalosas teniendo en cuenta que, como también señalan, entre los directivos fuera de convenio, el que menos gana cobra más que lo que dice la ley para los funcionarios públicos. “Más de 105.000 euros. Todos ganan más. Lo sabemos porque alguna vez nos ha llegado alguna nómina a las manos. Si eso es correcto, no pasa nada, pero lo que yo gano lo sabe Hacienda y es público”, afirma uno de los trabajadores de la corporación.

Actualmente hay 168 directivos en la casa, algunos de ellos “recomendados de políticos, gente que no tiene ni idea de la empresa, que gana un sueldo de 200.000 euros al año. Conozco a más de uno”, indica otro de ellos.

Fuentes de RTVE consultadas por El HuffPost aseguran que los sueldos de los directivos son transparentes porque dependen de los Presupuestos Generales del Estado, pero que no se publican con nombre y apellidos. “Todos los gastos de RTVE están registrados en el Tribunal de cuentas”, aclaran. Sin embargo, RTVE no dará una respuesta oficial a este asunto.

Un problema de Estado

Como dicen, “se trata de un problema de Estado” porque una televisión pública debería ser una referencia para la ciudadanía. Va mucho más allá del tema de la programación de las cadenas de televisión, aunque en este asunto también sacan a la luz un funcionamiento sombrío.

“El problema de la aprobación de la programación es que no responde a un criterio de lo público, de hecho no hay criterio. No hay un consejo que se encargue de ello en base a los parámetros que necesita la sociedad española. Es mucho más cretino. Sencillamente hay productoras que llegan y dicen ‘esto’ y hay gente que les firma. Hay mucho compadreo”, denuncian.

“Queremos que las cosas sean claras. El punto cero tiene que ser la transparencia y la veracidad”, determinan. Y dejan claro que no es algo que ataña únicamente a la época de Rosa María Mateo, sino que es “una práctica continuada desde los tiempos de la fundación de la corporación, pero la propia ley lo ha amparado”.

Todos estos trabajadores pertenecen a la plataforma RTVE sin personal. Son profesionales que llevan más de 20 años en la corporación, que trabajan bajo mínimos por falta de manos y con herramientas obsoletas. Conocen las tripas de RTVE y “no van en contra de ningún gobierno” sino en busca de una “regeneración democrática”, para “que se atiendan esos problemas de fondo que una mayoría no quiere ver o decide mirar hacia otro lado”.

Quién está detrás de ‘TVE Libre’

En las antípodas de ‘RTVE sin personal’ existe otra plataforma que hace mucho ruido y que sí tiene el foco puesto sobre Rosa María Mateo. Se trata de la cuenta de Twitter Plataforma TVE Libre, que surgió en octubre de 2018.

Según apunta una de las caras más legendarias de TVE, todos los trabajadores tienen claro que tras esa cuenta “se esconden profesionales destituidos desde que ella entró en la corporación”. En el perfil se comparten todo tipo de noticias que ponen en entredicho la gestión de la periodista.

La “grave crisis interna”

Lo que denuncian los trabajadores que han hablado con este medio ya está en conocimiento del Congreso de los Diputados. El pasado 15 de julio el comité de expertos que cribó las candidaturas a formar parte del consejo de administración actual alertó de una “grave crisis interna” dentro de la radiotelevisión pública. En su escrito enviado al Congreso y al Senado, y firmado por 13 de los 17 miembros hablaban de “lobbies e intereses conocidos que intentan poner siempre palos en las ruedas de la reforma democrática de RTVE, instando a una regresión hacia su principal enfermedad endémica: miles de profesionales y directivos honestos y eficaces, malogrados frecuentemente por cuotas de militantes partidistas”. Y añaden que Mateo ha cambiado demasiados cargos desde sus primeras semanas como administradora.

El Congreso, ante la petición de amparo, respondió cinco días después de que la noticia saliera en los medios:

“Lo que de ninguna manera resulta aceptable es que al hilo de esas críticas se viertan comentarios insidiosos sobre un inexistente carácter anónimo del informe, o sobre la supuesta ‘coincidencia con las posiciones de lobbies e intereses conocidos que intentan siempre poner palos en la ruedas de la reforma democrática de RTVE’. El informe es de la Secretaría General del Senado y no tiene el carácter anónimo que se afirma. Se ha realizado motivadamente y con rigor, y pretende ajustarse a lo que dispone el ordenamiento jurídico. Puede legítimamente discreparse de su contenido pero en una sociedad abierta y democrática resulta insostenible que la falta de argumentos de fondo pretenda salvarse con veladas acusaciones a maniobras y connivencias frontalmente opuestas a la imparcialidad, neutralidad política y profesionalidad, que nos son exigibles y que respetamos siempre en el ejercicio de nuestra función”.

Tras dos años de idas y venidas, con movimientos de profesionales en parrilla y de salidas de otros de la pantalla que Rosa María Mateo justificó como decisiones llevadas a cabo “tras hacer análisis de audiencias”, la periodista comparecerá de nuevo en el Congreso por los últimos ceses y nombramientos, a raíz de una petición del PP.

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