Netflix anhelo en nominaciones, pero HBO en calidad

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Netfllix parece seguir adelante en lo que sin duda es una campaña de imparable éxito, que ahora tiene el peso de 160 nominaciones a los Emmy en todas las categorías. En contraste, el resto de los canales y plataformas se encuentran a una distancia considerable: la más cercana es la prestigiosa HBO con 107, que incluyen las principales categorías y, también, varias de las más importantes en el apartado técnico.

Todo indica que Netflix es el gran triunfador de la batalla por la relevancia de sus programas más importantes, y de todo lo que se relaciona con la posibilidad de ser encumbrado como el productor de lo mejor de la televisión actual. ¿O no?

La verdad es que el gigante de las transmisiones está muy lejos de alcanzar el prestigio de HBO, a pesar de haber obtenido mayor cantidad de nominaciones y que varios de sus programas han sido multinominados. ¿El motivo? Que HBO no solo compite por cantidad, sino en realidad por la calidad y es allí el punto importante en que la Netflix tiene más difícil la competencia.

Los Emmy como objetivo de negocio

Por supuesto, las expectativas son descomunales. La plataforma logró posicionar la mayor parte de sus programas y series de éxito entre las nominaciones, además de incluso lograr una improbable y discutible nominación para la muy criticada tercera temporada de Stranger Things.

No obstante, HBO logró un triunfo considerable con Watchmen (26 nominaciones), una serie atípica que además de adaptar una de las obras fundacionales de la cultura pop actual también tiene un tratamiento contemporáneo y muy poderoso sobre el racismo, tema que sin duda marcará el tono y el ritmo de la futura ceremonia.

Por otro lado, la mayor nominada de Netflix fue Ozark con 18, pero la serie producida por Jason Bateman continúa siendo un fenómeno reducido que, además, está lejos de poder equipararse al éxito de público y de crítica de la brillante propuesta de Damon Lindelof.

Las series de Netflix también deberán enfrentarse a Succession, que con 18 nominaciones se ha convertido en una serie de culto y, quizás, el producto más solido y denso de la oferta de HBO. Llamada el Game of Thrones contemporáneo, la serie de Jesse Armstrong es un trayecto por el poder y la codicia que tiene quizás, el guion más impecable de la televisión actual.

En contraste, la mirada pesimista de Ozark sobre temas similares resulta pálida y por momentos, incluso incompleta. Mientras Succession logra profundizar en el miedo y los dolores de la ambición con un estilo sobrio, despiadado y cruel, Ozark apuesta a la tensión y a cierto aire de temible sobre los matices, lo que convierte a la historia en un recorrido cuidadoso por escenarios moralmente debatibles. Pero al final, la serie de Netflix no logra el impacto doloroso y demoledor de la de HBO.

Para el decano de los canales de cable, Succession es un éxito cuya solidez aumenta temporada tras temporada, lo que ha permitido al canal aumentar su impacto y crear una percepción de producto sólido y de calidad. Por su parte, Ozark ha tenido inevitables cambios de ritmo, tono y una reciente temporada irregular, que se criticó por carecer de cierto sentido de la oportunidad y en especial, de su importancia. Al competir entre sí, la notoria diferencia de calidad entre ambas series, pondrá a HBO en la cabeza en lo que al drama se refiere.

La ley se cubre el rostro

Pero quizás, el mayor éxito de HBO fue convertir al inesperado triunfo de crítica y audiencia de Watchmen en su principal producto de cara a los premios.

Casi por casualidad, la serie basada en el universo de Alan Moore y de Dave Gibbons se convirtió en el reflejo de la dura situación política y social que atraviesa Estados Unidos después de la ola de protestas que provocó la muerte de George Floyd.

Se trató de una confluencia inaudita, que incluso llevó a la revisión del argumento de la serie a un nuevo nivel y la incluyó en el crítico debate sobre la violencia sistémica en el país, un tema que para el estreno de Watchmen pareció incómodo y hasta artificial. Pero ahora es imprescindible para comprender la temperatura de la discusión estadounidense.

La percepción abarca un panorama más complejo: con las elecciones presidenciales en noviembre y el discurso de Donald Trump más encendido que nunca apuntando a la emigración y cierta idea supremacista, la connotación de la serie de HBO se convierte en una idea pertinente que sin duda los votantes del Emmy tendrán muy fresca en la memoria al momento de votar.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, la serie es una aproximación de impecable calidad a una obra que forma parte de la memoria del mundo del entretenimiento. No hay mejor momento para Watchmen que ahora y es probable que el Emmy quiera recordarlo.

Claro está, Netflix tiene un catálogo sofisticado que incluye a The Crown (13 nominaciones) y Hollywood de Ryan Murphy (12 nominaciones), pero tanto una como la otra se encuentran en momentos de transición.

Mientras la serie que retrata la vida de la corona británica se enfrentó a meses de discusiones sobre su continuidad y la de Murphy a las usuales discusiones sobre su contenido, forma y capacidad para la transgresión, ninguna tiene la capacidad de impacto de las series de HBO, consideradas de alguna u otra manera barómetros de las principales discusiones públicas en el mundo. The Crown tuvo una temporada brillante, pero su percepción sobre el poder, difícilmente podría rivalizar con Succession.

En cuanto a Hollywood, Murphy ha recibido algunas criticas sobre el ritmo, el argumento e incluso la calidad de algunos capítulos, que se consideran en esencia de menor impacto de otros trabajos del productor.

Otra de las grandes victorias de Netflix fueron para las nominaciones que obtuvo UnOrthodox, que incluyeron varios de los rubros más importantes y una significativa mención a su actriz principal Shira Haas.

Con ocho nominaciones para una serie limitada, una de las historias más populares del canal, también debe competir con programas de mayor repercusión y en especial, soportando el desaire a sus actrices principales Merritt Wever y Kaitlyn Dever. Lo que deja claro que los votantes del Emmy podrían haber reconocido el fenómeno de la serie, pero no su real impacto como parte de algo más grande.

El tamaño ¿importa?

Netflix se ha convertido en el canal con mayores producciones originales de la industria: según Variety, el canal lanzó en 2019 371 nuevos programas de televisión y películas más programación que toda la industria televisiva de EE.UU.

Con semejante número de programas, las nominaciones son la notoria extrapolación a un trabajo ingente, numeroso y cada vez más variado, pero no necesariamente de calidad. De hecho, la disparidad en la forma de producción del canal es tan evidente que mientras que Netflix ganó la mayoría de las nominaciones a los Emmy, Netflix Original Production, solo logró un pequeño porcentaje de los rubros.

¿Qué significa eso? Que la mayoría de los programas nominadas del canal son asociaciones con terceras casas productoras que, de hecho, podrían tener una versión muy distinta a la calidad de las que crea directamente el canal, un tema que se ha debatido por años y que comienza a pasar factura al canal.

A medida que aumentan los números de material original de Netflix, la calidad desciende de manera muy visible, lo cual también podría tener relación con lo que ahora mismo ocurre en el balance de nominaciones y el posible triunfo del canal la noche de la premiación del Emmy.

¿Se irá Netflix con las manos vacías de la celebración más importante de la televisión? Seguramente no, pero tampoco se llevará a casa el triunfo. Un dilema que pone en perspectiva los recientes éxitos del gigante de las plataformas.

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