Netflix y su avalancha de contenido innovador: ¿Es cada vez peor?

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Netflix entró en el mes de julio con una oferta de contenido nuevo sin precedentes. Más de 70 títulos entre películas, series, programas y documentales de los que 60 eran de sus llamados Originals, su contenido original.

Entre ellos destacan la superproducción con Charlize Theron La Vieja Guardia la llamativa serie La Monja Guerrera el programa El suelo es lava o la nueva serie de espada y brujería Maldita. Lo más importante si cabe es que este despliegue llega después de que durante los meses de confinamiento por el coronavirus Netflix estrenara shows que han sido grandes éxitos, como Tiger King, y que sumara más de 16 millones de suscriptores hasta sobrepasar la cifra de 180 a nivel global.

Y es que, justo en un momento en el que la mayoría de productoras han tenido que parar sus rodajes a causa de la pandemia, Netflix ha dado un golpe sobre la mesa en las llamadas Streaming Wars -y en la producción audiovisual en general- con tan enorme número de lanzamiento. ¿Cómo es posible?

En la conferencia de resultados, Ted Sarandos, su responsable de contenidos, alumbró la idea de que Netflix “no iba a dejar sin contenido nuevo a sus suscriptores durante el confinamiento”. Esto se debe a que buena parte de sus contenidos ahora estrenados han sido grabados durante el año pasado, y lo que es más, sus contenidos propios preparados para 2020 ya están en su mayoría en la nevera esperando para salir fresquitos. En otras palabras, si notan el parón del rodaje del coronavirus, lo harán en 2021, con unos meses bajo la manga para recuperar el terreno perdido, algo que otros estudios no han podido hacer.

Cada vez más contenido original, ¿pero de calidad?

La apuesta de Netflix por el contenido original viene de lejos, desde el estreno de las que siguen siendo algunas de sus mejores obras como House of Cards, aunque de forma redoblada desde 2015. Ese año invirtió más de 5.000 millones de dólares en la creación de series y películas propias, un periodo que alumbró por ejemplo Stranger Things.

Para este 2020, esa cifra se ha disparado poco a poco hasta llegar a los 17.000 millones, una inversión sin precedentes a la que Netflix está obligada debido al surgimiento de nuevas plataformas. La llegada de Disney Plus, el auge de Prime Video y todas las plataformas ahora disponibles han hecho que Netflix sea cada vez más dependiente de su contenido original, para lo bueno y para lo malo.

Netflix

Su aumento de producciones propias que ha tenido su pico este mes de julio se ve muy bien año tras año. En 2018 estrenaron 240 series, películas y documentales propios, en 2019 la cifra se fue a 371, una suma que es más que lo que toda la industria de Hollywood lanzó a los cines y la televisión en 2005, según un análisis de Variety.

Pero, ¿esta avalancha de contenido está llegando también con títulos de calidad, o se está primando más la cantidad para no dejar de dotar de contenidos a la plataforma?

La percepción de cualquier persona suscrita a Netflix puede ser que cada vez hay más originales, pero que en medio de ese mar de contenido cada vez hay más morralla también. Netflix tocó su cima a nivel de crítica -desde la crítica asentada- el año pasado con El Irlandés e Historia de un matrimonio, producciones nominadas a mejor película en los Oscar, algo impensable hace unos años, cuando que las cintas de Netflix compitieran en festivales como el de Cannes fue visto como un agravio para el resto de industria.

Goop lab con Gwyneth Paltrow, el ‘original’ de Netflix con peor valoración

La senda de apostar por grandes creadores continúa con títulos como Da 5 Bloods a cargo de Spike Lee, una cinta que compite entre las novedades con otras como Mi primer beso 2 o The Goop Lab, la docuserie protagonizada por Gwyneth Paltrow que tiene el honor de ser la producción propia de Netflix con peor nota en IMDb. Netflix intenta cubrir todos los gustos de sus usuarios a la vez que llenar el espacio que deja la pérdida de derechos de series y contenidos reclamados por otras plataformas que ahora le hacen la competencia. Y eso, obviamente, da lugar a que haya un poco de todo.

Pero para salir de interpretaciones, en Hipertextual hemos analizado la nota media de los Originals de Netflix estrenados en el último lustro por años. El resultado, cumple con la tesis -normal, por otra parte- de que a mayor contenido, peor nota. Aunque no hay un descenso muy marcado, como se ve en el siguiente gráfico, las producciones originales de Netflix han pasado de tener una puntuación media de 7/10 en 2015 cuando apenas se daban 50 estrenos al año a un 6,5 en la actualidad.

Una estrategia que no para: Netflix quiere que el 50% de su contenido sea original

Este año, en los que va del convulso 2020, Netflix ha estrenado hasta la fecha 113 producciones propias, aunque en su hoja de ruta está que se superen los estrenos de sus ‘Originales’ con respecto al año anterior.

Todo tiene que ver con una estrategia que la plataforma de Reed Hastings lleva haciendo pública desde 2016, cuando anunció que tiene el objetivo de que el 50% de todos los contenidos que se puedan encontrar sean de producción propia.

A día de hoy, les queda camino por recorrer en este sentido. Según se ve en el siguiente gráfico de ReelGood Netflix y sus originales aún son una parte menor en su enorme catálogo. Eso sí, también se ve cómo, conforme han ido perdiendo derechos sobre contenidos de terceros, su cifra total de títulos disponibles ha ido a la baja. Poco a poco, todo se encamina hacia que Netflix sea una plataforma donde principalmente haya contenido propio.

En esta estrategia también entra la ‘nomenclatura’. No todos los shows que se nos muestran en la plataforma con el logo de Netflix indican que son producciones propias al uso. La mayoría, ahora, sí que lo son, desarrolladas por ellos de 0 a 100, pero también impone ese sello a productos que son distribuidos por ellos en exclusiva a nivel internacional, o para algunas zonas en concreto.

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