la carrera del utópico compositor a través de sus imprescindibles bandas sonoras de cine

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Ennio Morricone nos ha dejado. El célebre compositor ha fallecido a los 91 años tras una caída que le ha afectado un fémur. Cuesta asumir su pérdida, creíamos que Morricone era inmortal, pero lamentablemente, al final era humano.

Los inicios del maestro

Nacido en Roma un 10 de noviembre de 1928, Ennio Morricone vivió una infancia humilde marcada por la influencia de su padre Mario, trompetista que solía tocar en clubs nocturnos de la época y en una orquesta en Riccione durante las vacaciones de verano. De hecho fue allí donde su padre le animó a que escribiese su propia música con tan sólo 6 años de edad.

Poco tiempo después, el joven Morricone empieza, acompañado de su padre, a tocar el mismo instrumento para poder ganar dinero para la familia, al mismo tiempo que estudia en el Conservatorio de Música de Roma, donde tendrá como profesor a Goffredo Petrassi que le inspirará en su obra posterior.

Empieza en el mundo de la música profesional, trabajando como arreglista para el sello RCA Victor. Allí trabaja en numerosas canciones, siendo “Se Telefonando” de Mina y “Ogni Volta” las más célebres, convirtiéndose en superventas.

Tras trabajar en una serie de películas haciendo arreglos y participar en el Gruppo di Improvvisazione Nuova Consonanza (centrado en música experimental), su trayectoria da un giro gracias a la llamada del director Sergio Leone.

Morricone y Leone: el cine cambia

Su asociación con Leone (con quien curiosamente había coincidido en la escuela) en la trilogía del dólar sigue siendo hoy única en su especie. El director estaba fascinado por el tema “Degüello” (de la banda sonora de Dimitri Tiomkin para ‘Rio Bravo’) y le pide a Morricone que haga algo parecido para ‘Por un Puñado de Dólares’. Tras una serie de rifirrafes, Morricone consigue una pieza que rebosa mezcolanza mexicana y que acaba convirtiéndose en el tema principal de la película.

El éxito del filme, lleva a la secuela ‘La Muerte tenía un Precio’ donde el villano utiliza la melodía de Morricone para torturar a sus enemigos, creando un efecto envolvente de música de cine, muy imitado a posteriori.

Y qué decir de ‘El Bueno, el Feo y el Malo’, esa obra descomunal cuyo “The Ecstasy of Gold” es reproducido como obertura en cada concierto del grupo Metallica, tal y como vimos en el documental ‘Desenterrando Sad Hill’.

El sonido de estas tres películas consigue alterar el panorama del género. Nunca antes se había escuchado música tan disonante y extraña en una película western: aquellos gritos, silbidos y alaridos eran un contrapunto perfecto al sonido “bigger than life” que reflejaba Hollywood en su cine del Oeste. Un estilo que se llegará a exigir a compositores como Jerry Goldsmith quien lo emula en piezas dispares como ‘Bandolero!’ o ‘Rio Conchos’ que incluyen silbidos y látigos entre otros matices.

El periodista Jon Burlingame recalca que tras los créditos iniciales de ‘El Bueno, el Feo y el Malo’, lo primero que escuchamos es el aullido de un coyote. Una forma de recalcar que la música de Morricone forma parte de ese escenario del Oeste.

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Algo a lo que sin duda ayuda el hecho de que Leone contrataba a Morricone al principio de la película (algo inusual) para disponer de su música cuanto antes y poder reproducirla durante el rodaje para un resultado óptimo de la puesta en escena y las interpretaciones.

En Italia, pronto surgen numerosos imitadores que buscan repetir la fórmula y no dudan en contratar al compositor romano. En algunas ocasiones, Morricone se ve obligado a utilizar un pseudónimo (Leo Nichols en ‘Navajo Joe’) para vender las películas a un mercado anglosajón. Al mismo tiempo, empieza a establecer nuevas colaboraciones con directores de la talla de Sergio Corbucci, Sergio Sollima, Gillo Pontecorvo, Elio Petri o Henri Verneuil con los que expande su creatividad en diversos estilos y géneros.

La proyección de su cine alcanza nuevas cotas a finales de los 60 con la epopeya ‘Hasta que llegó su Hora’ de Sergio Leone e ‘Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha’ de Elio Petri, ganadora del Oscar a la mejor película extranjera.

Esta última partitura llama la atención de Stanley Kubrick, quien quiere a Morricone para la música de ‘La Naranja Mecánica’. Esta colaboración no llegó a materializarse al igual que la de ‘La Biblia en el principio’, producida por Dino de Laurentiis.

En cualquier caso, a Morricone no le falta trabajo, ya que por estas fechas, llega a componer más de diez trabajos distintos cada año. Un reto apoteósico que no merma la calidad de su obra, donde encontramos bellezas como ‘Maddalena‘ (donde suena el mítico “Chi Mai”), ‘La Clase Obrera va al Paraíso’ o ‘Sacco y Vanzetti’ para la que compone una curiosa canción interpretada por Joan Baez.

Del cine europeo a la conquista de Hollywood

El retiro de Sergio Leone como realizador tras el descalabro de ‘¡Agáchate, maldito!’ (aunque seguirá contando con él como productor de piezas como ‘Mi nombre es ninguno’) y el agotamiento de la fórmula del spaghetti western, lleva a Morricone a focalizarse en un incipiente cine social europeo.

Películas como ‘Allosanfàn’, ‘La Clase Obrera va al Paraíso’ o ‘Novecento’ de Bernardo Bertolucci, le confirman como el compositor de música de cine más importante en Europa y pronto empieza a ser reclamado con fuerza por directores americanos. Es cierto que hubo una primera vez en 1970 con la divertida ‘Dos Mulas y una Mujer’ de Don Siegel pero el gran salto será con ‘Dias del Cielo’.

Ante la negativa de Morricone de volar a Estados Unidos, el director Terrence Malick fue personalmente a Roma a enseñarle la película. Ésta contaba con una pista de audio temporal que incluía música de ‘Novecento’ y algunas piezas de “El Carnaval de los Animales” de Camille Saint-Saëns. Ante esta situación, Morricone grabó la música en Italia, creando una de sus partituras más hechizantes y que Malick utilizó en el film a su conveniencia, junto a algunas piezas de música ajena, algo recurrente en toda su filmografía. La banda sonora consiguió ganar el premio BAFTA y fue candidata al Oscar, confirmando que la Academia de Hollywood sí escuchaba a Morricone.

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Con la llegada de los años 80, el talento creativo del compositor se diversifica en propuestas de todo tipo: desde un spin-off de ‘Conan, el Bárbaro’ titulado ‘El Guerrero Rojo’, pasando por ‘Perro Blanco’ de Samuel Fuller o vehículos de acción de Jean Paul Belmondo como ‘El Profesional’.

En 1984 realiza ‘Érase una vez en América’, inspirada última creación con Sergio Leone que supone un momento clave en su obra. Los acordes del tema del personaje de Deborah serán punto de partida en próximas propuestas dramáticas del compositor como ‘Bulworth’ o ‘L’Ultimo Gattopardo: Ritratto di Goffredo Lombardo’. Una partitura exquisita de una belleza descomunal.

Como anécdota, decir que perdió una segura nominación a los premios Óscar porque la distribuidora norteamericana olvidó presentar los papeles pertinentes para que la partitura tuviera consideración. Dos años después, tiene su mejor ocasión para hacerse con la preciada estatuilla gracias a que Roland Joffé le elige para musicalizar la producción de David Puttnam ‘La Misión’.

Su formación religiosa y católica en los salesianos, le inspiró para narrar musicalmente esta historia de dos jesuitas españoles en el siglo XVIII. Esta es una de las grandes bandas sonoras de todos los tiempos y será una obra de referencia para nuevos compositores como Hans Zimmer. El éxito de la banda sonora es descomunal hasta el punto de ganar todos los premios de ese año, excepto el Oscar que en una decisión poco acertada, fue a parar a Herbie Hancock por su ‘Alrededor de la Medianoche’ que consistía en adaptar una gran cantidad de piezas ya existentes de música jazz.

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Un año después, el romano inicia una colaboración con Brian de Palma que dará como fruto ‘Los Intocables de Eliot Ness’ y posteriormente ‘Corazones de Hierro’ y ‘Misión a Marte’. Estupendas partituras con un sonido muy mediterráneo, distinto al que nos tiene acostumbrado el cine de Hollywood. La primera volverá a ser candidata al premio Oscar y ganadora del Grammy.

Y otro año más tarde, accede a componer la segunda película de Giuseppe Tornatore titulada ‘Cinema Paradiso’. A modo de regalo, le ofrece a su hijo Andrea la oportunidad de componer el tema de amor.

Estas obras maestras llevan a Ennio Morricone a lo más alto de su carrera profesional y directores de éxito como Roman Polanski, Pedro Almodóvar, Wolfgang Petersen, Oliver Stone o Mike Nichols le reclaman para su cine.

La experiencia en ‘Cinema Paradiso’ es tan fructífera que Tornatore y él se vuelven amigos, hasta el punto de trabajar juntos en piezas tan importantes como ‘La Leyenda del Pianista en el Oceáno’, ‘Malèna’ (nominación al Oscar), ‘Baaria’ o ‘La Gran Oferta’, majestuosa composición que le hace merecedor del premio Europeo.

Y por fin, el merecido Óscar

Pero el premio Oscar se le resiste, hasta el punto de que en 2006, la Academia anuncia que Ennio Morricone será galardonado con un premio honorífico que celebre toda su obra. Este trofeo, segunda vez que se le otorga a un compositor tras Alex North en 1986, fue presentado por el veterano actor y director Clint Eastwood.

Y de repente, aparece Quentin Tarantino. A pesar de que piezas de Morricone aparecen diseminadas a lo largo de la filmografía del director, lo cierto es que nunca habían logrado trabajar juntos. ‘Django Desencadenado’ supuso la primera vez, con una canción llamada “Ancora Qui” que el director despreció utilizándola de manera bastante gratuita en el metraje.

Esto no desanimó al director, quien trató de convencer a Morricone para que hiciera la música de su siguiente largometraje, ‘Los Odiosos Ocho’. Tras insistir una cantidad de veces, Morricone accedió a componer música en base al guion, invitando a Tarantino a utilizar otras músicas ya escritas que habían quedado fuera de sus películas.

Finalmente, el compositor compuso más música, motivado por las ideas que le permitían esta película. El resultado final fue maravilloso. La banda sonora consiguió el merecido premio Oscar para Morricone, quien lo dedicó a su esposa María, con la que llevaba felizmente casado desde el 13 de octubre de 1956.

La repercusión de Ennio Morricone en la música de cine (y en la música y en el cine), es grandísima. Su obra ha sido fuente de inspiración para compositores de bandas sonoras, directores y un público entregado a su sonido. El póster español de la película ‘Mayo de 1940’ incorpora el antetítulo “Música de Ennio Morricone” como reclamo comercial. Jamás en toda la historia del cine, ha tenido tanta repercusión un compositor de bandas sonoras.

En España se ha querido mucho a Morricone desde los primeros tiempos del spaghetti western. La música de aquellas películas, asombró a nuestros abuelos, después a nuestros padres y finalmente, a nosotros. Todos hemos vivido escuchando su banda sonora original. Qué oportuno era el fallo del premio Princesa de Asturias de las Artes 2020 (compartido con su amigo John Williams) como reconocimiento a toda su obra, a toda su vida.

Hasta que llegó su hora. Descanse en paz, maestro.

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