Fallece Ian Holm, de Bilbo Bolson en ‘El Señor de los Anillos’ a ‘Alien’

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La Tierra Media se ha quedado sin el tío favorito de la Comarca: el actor Iam Holm, famoso por interpretar al querido Bilbo Baggins, murió hoy a los 88 años años en Londres, según confirmó su agente al periódico británico The Guardian.

“Con gran tristeza, debemos anunciar que el actor Sir Ian Holm falleció esta mañana a la edad de 88 años”, puede leerse en la declaración de prensa. “Murió pacíficamente en el hospital, con su familia y quienes cuidaban de su salud”. El comunicado también agregó que la enfermedad del actor estaba relacionada con el Parkinson. “Encantador, amable y talentoso, lo extrañaremos enormemente”, terminaba.

Del teatro al cine pasando por el pánico escénico

Holm, quien se hizo mundialmente famoso en 1981 por interpretar al entrenador de atletismo Sam Mussabini en la película Chariots of Fire, tuvo una larga y extraordinaria carrera en la que encarnó a todo tipo de personajes pintorescos.

Por extraño que parezca, Holm llegó al cine después de abandonar el teatro en 1976, debido a un severo caso de miedo escénico. No obstante, delante de las cámaras se convirtió en un interprete prodigioso capaz de dar vida a papeles tan dispares que incluyeron al androide Ash, en la película original de la franquicia Alien. Con una fría distancia y el rostro severo, su personaje se convirtió en referencia para la forma de comprender la inteligencia artificial antropomórfica en el cine de los años siguientes.

La culminación de El Señor de los Anillos

No obstante, el actor encontró su papel más significativo como el hobbit Bilbo Baggins en la trilogía que adapta la inmortal obra de Tolkien, El Señor de los Anillos dirigida por Peter Jackson.

En el 2012, el actor retomó su papel en un pequeño cameo en la adaptación de El Hobbit. En la que a pesar de aparecer unos cuantos minutos se convirtió en uno de los puntos de referencia que permitió empalmar la célebre saga de fantasía con la nueva producción del realizador neozelandés.

A principios de este mes y en plena cuarentena, el actor expresó su desconsuelo por no poder participar en la reunión virtual que llevó a cabo el elenco la trilogía original, debido a su estado de salud. “Lamento no verlos en persona, los extraño a todos y espero que sus aventuras los hayan llevado a muchos lugares. Estoy encerrado en mi hogar hobbit, o Holm”, escribía.

Ian Holm: Una viaje de ida por vuelta por el mundo del espectáculo

Holm nació en Essex en el año 1931 y sus primeros años transcurrieron en el hospital West Ham Corporation, en el que su padre era superintendente. El actor siempre diría que su infancia fue una experiencia idílica que le “enseñó más de lo que podría explicar” sobre la naturaleza humana.

Siendo un adolescente quedó cautivado por la actuación y formó parte de la compañía de teatro Shakespeare Memorial en Stratford. En 1960, se convirtió en parte de la Royal Shakespeare Company.

Y aunque su carrera como actor sobre las tablas estuvo signada por un miedo escénico virtualmente insuperable, Ian Holm se destacó lo suficiente en el escenario como para ganar un premio al mejor actor por Henry V en 1965. Pero su prometedor ascenso frente al público quedó truncado luego de sufrir lo que que describiría como “una especie de crisis” durante una presentación de The Iceman Cometh en 1976.

La experiencia resultó tan traumática —se trata de “una cicatriz en mi memoria que nunca desaparecerá”, le confió a varios periodistas a lo largo de su carrera— que abandonó el teatro encontrando su lugar frente a las cámaras.

En el mismo año que decidía no volver a actuar frente a un público en vivo, Ridley Scott le escogía para su primer gran papel en la meca del cine. El androide Ash no solo le brindó una temprana celebridad, sino que le demostró que había vida después de su complicado percance psiquiátrico.

Holm recibió una nominación como mejor actor por Chariots of Fire en 1982 (que perdió ante John Giegud por Arthur), lo que le permitió encontrar su siguiente gran papel como un disparatado Napoleón en Los bandidos del tiempo de Terry Gilliam, y el desventurado Sr. Kurtzmann en la inclasificable Brasil, del mismo director.

Otros aspectos destacados de Ian Holm, le incluyeron como Lewis Carroll en la fantasía de Alice Dreamchild, escrita por Dennis Potter, el Dr. Willis en The Madness of King George y el Padre Cornelius en la épica de ciencia ficción de Luc Besson, The Fifth Element. Y aunque suele recordársele como un secundario de lujo, obtuvo un papel principal en la adaptación de Atom Egoyan de The Sweet Hereafter (1997) de Russell Banks, interpretando al abogado que habla suavemente y que convence a los padres en duelo de que inicien una demanda colectiva después de que varios niños mueren en un accidente de autobús.

Por extraño que parezca, Holm regresó a la Shakespeare en 1997, en el King Lear dirigido por Richard Eyre en el Teatro Nacional de Londres y fue nombrado caballero un año después por “servicios al drama”. Lo que fue para el actor un regreso “al origen” luego de años de evitar la actuación con público en vivo.

Escribió en el 2004 una biografía en la que relató su vida y dejó claro que actuar “le mantuvo cuerdo” a pesar de todo.

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