“Si posteriormente de la cuarta no hay más temporadas de ‘El tarea del tiempo’, ya estoy satisfecho”. Javier Olivares

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RTVE ya ha emitido cuatro de los ocho episodios que dan forma a la temporada 4 de ‘El ministerio del tiempo’. Durante un tiempo creímos que nunca llegaría a hacerse, pero finalmente el ente público nos dio una alegría y la serie creada por Javier Olivares junto a su hermano Pablo ha regresado a nuestras vidas.

En Espinof hemos tenido la ocasión de charlar con Javier Olivares sobre esta cuarta temporada, abordando todo tipo de temas, desde el proceso que llevó a que tuviese ocho capítulos, las audiencias, las comparaciones con ‘Doctor Who’, las perspectivas de futuro de la serie o el regreso de Francesc Orella como Díaz Bueno. 

La creación de la cuarta temporada

La cuarta temporada es la más corta desde la primera al tener ambas ocho episodios, ¿cómo fue el proceso para llegar a esta cifra de capítulos?

En marzo del 2019 teníamos una biblia conceptual (temas y personajes) tras recibir la llamada de TVE para producir una cuarta temporada. Dieron el ok a dicha biblia y, a partir de ahí, empecé a llamar a los actores y comenzaron (lógico) a surgir problemas de agendas. Hicimos un plan de 10 capítulos, que era el encargo original. Luego, nuevos cambios de agenda y a reestructurar de nuevo. Y al comenzar el diseño de producción, para que quedara una temporada potente, vimos que mejor rebajar a 8. Y a reestructurar de nuevo, porque aparte del ritmo de cada capítulo, tiene que haber un tempo de la propia temporada. Hay que pensar que es una cuarta temporada, pero que, en realidad, era como hacer una primera. Al llevar 3 años sin emitir, no teníamos decorados. Y construirlos nos dejaba secos para abordar otros temas. TVE nos apoyó y nos ayudó muchísimo en todo este proceso. En definitiva, hemos pensado tres veces la temporada. Y eso nos ha permitido serializarla mejor, jugar a lanzar tramas, sumergirlas y que aparezcan otra vez.

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Además, uno de los aspectos más llamativo de esta cuarta temporada es el regreso de Rodolfo Sancho, ¿eso era ya algo previsto desde la primera vez que pensasteis esta temporada, en qué momento se concreta su vuelta?

Sí. Ya para la tercera quería contar con él y con Lorca, pero no pudo ser. Su vuelta se concretó ya desde las primeras llamadas y fue una alegría muy grande, la verdad. Tenía claro que el Julián que volviera no podía ser el mismo, eso sí. Plantear una lucha interna entre el Julián que conocimos y el que ha vivido una experiencia tan traumática como la posguerra y la División Azul…  Por mi parte, no quería que la serie se acabara algún día sin la escena de Julián llevando a Lorca a escuchar a Camarón. La tenía continuamente en la cabeza. Esa secuencia  y la de Velázquez con el trap de Velasque, yo soy guapa?” delante de Las Meninas me han acompañado todo el tiempo. Ahora, si no hay más temporadas, ya estoy satisfecho. Eran cuentas pendientes que he podido saldar conmigo mismo.

Comparaciones y trato con los fans

Rodando

Aprovechando que mencionas el homenaje a ‘Las puertas de Anubis’, esta semana hubo también un homenaje a ‘El Anacronópete’, pero lo más habitual es leer que se busque siempre el parecido con ‘Doctor Who’, ¿estás cansando de que se os compare siempre tanto con esa serie británica cuando existen tantas obras que han tratado el tema de los viajes en el tiempo?

Creo que ya lo dije una vez: prefiero que me comparen con una gran serie como Doctor Who que con otras que no son tan grandes. Pero hay diferencias evidentes. Aquí no salen alienígenas, ni viajamos por el espacio. Cuando hay un homenaje (como el de Cervantes en referencia al que se hizo con Van Gogh en la serie inglesa) se avisa. Por cierto, lo de Lorca y Camarón es otra cosa. También hice un homenaje a Torchwood en el capítulo de los nazis de la primera temporada que pocos pillaron (y eso que avisé también). Cuando la gente identifica al Anacronópete con la Tardis, simplemente digo que no lo es. Y cuando me muestran interiores antiguos de Doctor Who, cito la estética de la peli que se basó en la novela de H.G. Wells y dejo claro que es una referencia a una estética steampunk que el Ministerio asume desde su mismo logo y su cabecera. Y cuando respondo todo eso, alguno se ofende. Es curioso, porque probablemente, ninguno de los que se ofenden tanto han visto todos los capítulos y películas de Doctor Who, como he hecho yo. Soy whovian confeso, aunque últimamente bastante insatisfecho (sobre todo con la era Capaldi). Fíjate, creo que en lo que más nos parecemos a Doctor Who es en su sentido ético y, en temporadas muy anteriores suyas, por el valor que se le otorga a la Historia. No en su narrativa, en la que somos muy diferentes.

No son muchos los creadores que interactúan con los seguidores de una serie tanto como tú y eso a veces tiene su cara negativa, ¿cuántas veces has pensado en tener una actitud algo más distante y por qué no lo has hecho finalmente?

Sí. Es cierto. Y prefiero ver el lado positivo. Aunque esta temporada está siendo más agotadora que las otras porque hay mucho más movimiento en redes sociales. No he pensado tanto en tener una actitud más distante como en ser más selectivo. Y que, creo, lo seré cada vez más, porque (más allá de mis obligaciones profesionales y sumar en redes es una de ellas) personalmente cada vez valoro más el silencio frente al ruido.

Galdos Ministerio

Otro aspecto que diferencia a ‘El ministerio del tiempo’ respecto a otras series es su fuerte apuesta por el contenido transmedia. En esta cuarta temporada destacó la precuela lanzada online, ¿va a haber algún otro contenido de importancia similar de aquí al final de la cuarta temporada?

Hay y habrá un apoyo a la emisión de la serie (publicación de guiones, gifs, piezas sobre lo emitido…), pero el plato fuerte de esta temporada ha sido esa precuela. Esta precuela (con Galdós de estrella) es la continuidad de un ciclo que suma ya 4 libros, 2 cómics, un podcast de radio (a la manera clásica de relatos radiofónicos con el superequipo de RNE), dos capítulos de realidad virtual… No hay muchas series con este bagaje, algo que tengo que agradecer a TVE y, ahora al departamento digital de Mediapro. Y, sobre todo, a dos personas, Agustín Alonso (con el que se diseñaron estrategias transmedias ya en Isabel y fue quien empezó todo esto) y a Pablo Lara Toledo, que me acompaña siempre en estos asuntos y creador de esta precuela.

De Netflix a HBO

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También llama la atención que en la tercera temporada hubiese apoyo de Netflix y en este caso la cuarta (y todo lo anterior) se vea también en HBO además de en RTVE, ¿nos podrías hablar un poco de cómo ha sido ese cambio de plataforma, qué ha supuesto para la serie?

– No tengo mucho que decir porque no me encargo de esos temas. Sólo que agradezco a Netflix la dimensión internacional que ha dado a la serie. Y a HBO que estén al lado nuestro en esta cuarta temporada. Cuando Netflix decidió no continuar, lo primero que hice fue contactar con HBO. Para un guionista que ha tenido siempre como referencia esa marca (junto a la BBC), es un honor.

Los villanos

Además del regreso de Rodolfo Sancho, otra vuelta que está dando mucho de lo que hablar es la de Francesc Orella como Diaz Bueno, ¿que se convirtiera, por así decirlo, en el gran villano de la temporada (o esa sensación queda al menos) era algo que ya tenías previsto desde la primera temporada?

Cuando pasan los años, los recuerdos vuelven a aparecer. Por eso, esta temporada volvemos a ver a Felipe II (más joven), a Picasso (más mayor), a Franco (más o menos igual), a Díaz Bueno…En el caso del personaje del estupendo actor que es Orella, supone un punto de variación del personaje de Lola Mendieta, que esta temporada tiene un arco sorprendente. De todos modos, no me gustan los villanos para toda la temporada, ni las historias de amor tópicas… Me gustan más las sorpresas. Y si las cuento, le quito la gracia al asunto.

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Siendo un recurso tan utilizado en otras series, ¿por qué no te gustan los villanos de toda una temporada? ¿La cosa cambia si su presencia es más prolongada en el tiempo, pero no tan constante? Ya siento recurrir como ejemplo a ‘Doctor Who’, pero pienso por ejemplo en el Master de la serie inglesa.

Porque me parece un recurso muy visto: el bueno contra el malo. Nunca me ha gustado elegir solo entre el blanco y el negro, sino entender por qué el villano hace lo que hace, en sus razones. Y en que el bueno, lo mismo no lo es tanto, por acción o por omisión. En el caso que citas, hay veces que aparece en el final de una temporada… Desaparece, vuelve a aparecer. En la última de la doctora, de hecho, su presencia no es continua… Y cuando vuelve al final, me daría igual que fuera él u otro, francamente. Son opciones. Yo prefiero que el verdadero enemigo de nuestros protagonistas sea el lado oscuro del Ministerio y de ellos mismos. En lo que se cambian después de viajar por el tiempo tantas veces. En sus propias torpezas o egoísmos, que pueden generar consecuencias peores que un villano tipo.  Me gusta más narrar el demonio que todos tenemos dentro, que a un demonio/villano en particular.

El regreso de Aura Garrido y las audiencias

Aura Garrido

Antes decías que si no hay más temporadas, ya habías quedado satisfecho, pero sospecho que te hubiese encantado poder contar con Aura Garrido más episodios de esta cuarta temporada y su historia, sobre todo en relación con Julián, no da la sensación de haberse quedado cerrado, ¿sería una pequeña espinita clavada tener que dejarlo así si no hay más temporadas o quedarías del todo satisfecho si su historia se queda en el punto que deja ‘Bloody Mary Hour’?

Contar con Aura es un lujo. Siempre. Respecto a la historia con Julián, tenía un plan distinto, incluso tenía previsto otro final de temporada si hubiera estado ella. Pero cuando no puedo contar con alguien (también me ha pasado con Macarena, que tenía otro compromiso), no intento acomodar lo que tengo a lo que quería haber hecho. Empiezo de cero. No me gusta dar a un personaje lo que tenía pensado para otro. Del mismo modo, por cuestiones de producción, he debido alternar a los actores en diversas patrullas, porque era imposible económicamente contar con todos todo el rato. Pero sin quejas, todo lo contrario. Sencillamente, diseñas un puzle distinto. En el caso de Amelia, se ha dado así y para mí, la historia está cerrada, porque lo que va a pasar a partir de ahora lo cambia todo. Y a todos. Así que no hay espinita clavada. Creo que el equipo de guión (Jordi Calafí, Carolina González, Isa Sánchez, Daniel Corpas y Pablo Lara) ha hecho un trabajo estupendo. Y que Marc Vigil y yo hemos llevado la historia a donde deseábamos, asumiendo muchos riesgos. Esta serie nació arriesgando y, lo que dure, seguirá haciéndolo. Prefiero equivocarme antes que acomodarme. Y si, al final, el público y la crítica pensáis que me he equivocado, os daré la razón. Y me tocará aprender de eso para la siguiente serie que haga, si la hago.

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Al día siguiente de cada episodio es inevitable hablar de las audiencias, ¿hasta qué punto los espectadores con audímetro que ven la serie en directo influyen en que la serie pueda o no tener más temporadas en el caso de ‘El ministerio del tiempo’?

Está claro que si tuviéramos el doble de audiencia (en audímetros) habría más temporadas. Está tan claro como que si esta serie hubiera tenido esa doble audiencia en audímetros (insisto), no sería El Ministerio del Tiempo que ha sido y es (mezclando Historia, género fantástico, aventura, planteando muchas capas narrativas y no siempre fáciles: hay capítulos que cuando se ven por segunda vez, te das cuenta de cosas que no pillaste en el primero) y no me hubiera merecido la pena hacerla. Aún así, creo que, muy probablemente, de aquí a seis o siete meses, sumando la audiencia en diferido, en web, en plataformas donde se pueden ver las generalistas, la de HBO… habrá más personas que hayan visto cada capítulo que el número de personas que vieron el programa que nos dobló y arrolló en audímetros cada martes. Programa y cadena que respeto, que conste. El problema no es ya debatir cómo ha cambiado la forma de ver las series. El problema es por qué sólo se habla de un dato (el de los audímetros) y casi nunca de los otros. Otra cuestión, es que las series que emitimos en abierto cargamos con ese lastre (menos los cracks de los hermanos Caballero). Y las que emiten en plataformas, no. De hecho, si el Ministerio fuera una serie que no se emitiera en abierto, probablemente no me habrías hecho esta pregunta, porque no sabrías los datos. Ha cambiado todo muy deprisa. Recuerdo que la primera temporada de Isabel lideraba los lunes y acabamos con más de cuatro millones y medio de espectadores, siendo una serie histórica. Está todo tan confuso que el otro día, tuve dos entrevistas. En una, me preguntaron cómo me explicaba el éxito de la serie. En la otra, me preguntaron cómo explicaba continuar con el fracaso que somos en audiencias. Y los dos tenían razón al preguntarme eso. Pero también quiero recordar que esta serie (que nace en una productora pequeñita, Cliffhanger) ha tenido el prestigio del apoyo de la crítica (imprescindible), ha creado un fandom como no se conocía y que ahora es más internacional que nunca (desde Latam hasta China), que arrasa en redes sociales, y que ha ganado los premios que ha ganado.  Cuando ocurre todo eso, poca gente no te ve. A partir de ahí, la decisión de renovar o no es legítima y respetable, sea cual sea. Si se renueva, habrá que plantear las condiciones necesarias (personales y profesionales) para seguir haciéndola lo mejor posible. Y si se acaba, dar las gracias y a otra cosa. Todo tiene su principio y su final. Es ley de vida.

El futuro

Frances Orellá

¿Y sería posible que hubiese una quinta temporada no ya en RTVE, sino directamente en alguna plataforma o el destino de la serie está asociado totalmente a que RTVE decida o no renovarla?

Eso sólo lo puede responder RTVE, que es quien tiene los derechos. Particularmente, creo que El Ministerio del Tiempo está muy bien en la televisión pública. Se hizo pensando en ella y TVE nos ha dado a nivel creativo una libertad impresionante, que agradeceré siempre. Como el apoyo que esta temporada he tenido al producirla con Globomedia (The Mediapro Studio).Pero como no es un tema de mi incumbencia, paso palabra. Prefiero disfrutar de lo que queda de serie que pensar en lo que podría venir después.

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