la serie de ‘Star Wars’ se despide en Disney+ con una grandiosa temporada final

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Lo que ha ocurrido en los últimos años con ‘Star Wars: The Clone Wars’ obedece a una suerte de justicia poética. Cuando Disney adquirió Lucasfilm en 2012 y desveló su plan para expandir la franquicia por todo lo alto, también siguió una política muy férrea con respecto a cómo gestionar los contenidos previos. Según esta, los mayores damnificados iban a ser el Universo Expandido y las precuelas de George Lucas.

A ‘The Clone Wars’, estrenada en 2008 luego de un largometraje destinado a los cines, le tenían que afectar forzosamente dichas medidas, tanto por pertenecer a las ficciones que conducían el canon por otros medios como por desarrollarse argumentalmente entre el Episodio II y el Episodio III. Películas que la Casa del Ratón parecía querer invisibilizar, acometiendo la producción de nuevas obras descartándolas como referente.

Por eso ‘The Clone Wars’ fue cancelada en 2014, dos años después de la venta. El cómo le salió a Disney la jugada posteriormente es debatible, pero del recorrido posterior sí pueden darse dos nociones impepinables: ha habido problemas de producción en una cantidad escandalosa, y el anterior Universo Expandido ha ido recuperando importancia paulatinamente pese a su ridícula nueva etiqueta, ‘Star Wars Legends’.

La revalorización de este antiguo Universo Expandido, atado a las precuelas y a un pasado al que Disney quería volverle la espalda, ha llegado a un clímax en 2020. Una vez ‘El ascenso de Skywalker’ parece certificar que el futuro que quería construir Disney nunca estuvo bien planificado —y ni siquiera era, en puridad, un futuro—, le ha tocado a ‘The Clone Wars’ terminar de dignificar ese pasado que todos se habían empeñado en desactivar.

Lo ha hecho con una temporada final, emitida en Disney+, que ha dejado inmensamente contentos a los fans, y que no ha dejado de lado la sorpresa, el entusiasmo y el jugueteo que siempre caracterizó a la serie de Dave Filoni. Analicemos su desenlace, y por qué gracias a él ‘Star Wars’ vuelve a ser una fuente de alegrías para sus seguidores.

¡Los muertos hablan!

El anuncio de que ‘The Clone Wars’ iba a tener una séptima y última temporada, lanzado durante la Comic-Con de 2018, no pilló exactamente desprevenido al fandom. Dave Filoni, contrariamente a lo que parecía según fuera cancelada su serie, nunca había llegado a perder poder en Lucasfilm; este solo se había reubicado. Por eso el discípulo más querido de George Lucas había podido hacerse cargo de ‘Star Wars Rebels’ y ‘Star Wars Resistance’.

Que, en el caso de la primera, nadie pareciera haberle cortado las alas a Filoni —habiéndose atrevido a introducir viajes en el tiempo en el canon galáctico hacia el final de su última temporada—, era un buen indicativo de lo mucho que se fiaban de él en Disney. Como también lo era que, en los últimos años, la Casa del Ratón mirara a las historias propuestas en las ‘Star Wars Legends’ con cada vez mayor atención.

Es decir. No es solo que el drama de los Solo y la polémica resurrección de Palpatine ya se hubieran tratado en ficciones previas —ahora fuera de canon—; es que cada vez era más notorio el esfuerzo por enmarcar las nuevas películas dentro de un universo mucho más amplio y transmedia. Por eso vimos a Forest Whitaker como Saw Gerrera en ‘Rogue One’, y por eso el gran giro del spin-off de ‘Han Solo’ era que Darth Maul seguía vivo.

Dave Filoni

Dave Filoni

Algo que los seguidores de ‘The Clone Wars’ y ‘Star Wars Rebels’ ya sabían, por otro lado. De esta constante revalorización, que puede interpretarse como un paso atrás ante los fracasos del presente —o bien como, simplemente, sentido común—, nació el relanzamiento de ‘The Clone Wars’.

La ausencia hasta entonces de un final para la serie —forzado a ambientarse antes o durante ‘La venganza de los Sith’— había obligado anteriormente a que Filoni explicara o insinuara ciertas cosas en ‘Rebels’, al suponer esta más o menos de una “secuela”, pero el nuevo trato le daba oportunidad de hacer las cosas como es debido. De darle a ‘The Clone Wars’, la niña de sus ojos, el final que siempre deseó.

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El movimiento #SaveTheCloneWars, durante los cuatro años que duró el margen entre la sexta y esta séptima temporada, demostró que los fans también querían ese final, arrebatado por una Disney ahogada por la vanidad que, según entró en razón, accedió a dárselo. Y aquí está.

La calma previa a la tempestad

El tiempo no parece haber pasado por ‘The Clone Wars’. La última temporada ha continuado alternando la ligereza exhibicionista con la seriedad con la que siempre se ha tomado su conflicto militar, tamizados ambos elementos a través de un incombustible amor por sus personajes. La inminencia de un final que todos sabemos cuál es, y que no es bonito, no afecta por tanto a la energía de sus primeros episodios.

The Clone Wars

‘The Clone Wars: La temporada final’ se compone de tres arcos narrativos, estando concebido el último de ellos —que desentrañaremos en breve— como la despedida de la serie. Filoni ha tomado la decisión de que los dos anteriores sean invulnerables a este aliento mortuorio, suponiendo de hecho el primero (dedicado a ‘The Bad Batch’) la dócil continuación de un segmento animado que ya había sido proyectado en 2015.

Dicho arco podría ser tachado de irrelevante —de hecho, Mace Windu, Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi ejercen en él casi de extras—, pero a la larga se vehicula con el “high concept” que siempre ha impulsado ‘The Clone Wars’, y termina reforzando a efectos emocionales la traca final.

‘The Clone Wars’ es una serie bélica que siempre se ha preocupado de profundizar en sus combatientes. Esta preocupación se centra en los Jedi pero también —lo auténticamente refrescante— en los clones. Filoni y sus guionistas han intentado durante años construir una individualidad para quienes en las precuelas apenas se llegaban a quitar el casco. Poniéndoles nombre, dándole a cada uno un carácter específico.

El arco dedicado a ‘The Bad Batch’ responde a este esfuerzo, erigiendo además a Rex —que aparece en ‘Rebels’ y que ya sabemos que acabará rebelándose contra la Orden 66— como protagonista con tanto peso como Obi-Wan, Anakin o Ahsoka Tano. Personaje este último de quien lo último que supimos en la serie es que había abandonado la Orden Jedi, y al que toca recuperar.

Ahsoka Tano, antigua aprendiz de Skywalker, ha hecho acopio del amor de los fans en los últimos años, como terminó de evidenciar la euforia con la que se recibió el anuncio de que aparecería en ‘The Mandalorian’. No es para menos, dado el rol que también habría de desempeñar en ‘Rebels’, y la riqueza dramática que fue ganando en la serie que nos ocupa.

A través de Ahsoka los guionistas quisieron profundizar en uno de los elementos más ambiciosos de las precuelas de George Lucas, y a la vez de los más incomprendidos: la crisis de identidad de la Orden Jedi.

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Autodenominados guardianes de la paz, empeñados en permanecer ajenos a la política, los Jedi se convirtieron en un cuerpo militar ahogado por la doctrina y la estrechez de miras, y terminaron por facilitar la victoria de Darth Sidious.

En ‘Los últimos Jedi’, Rian Johnson reflexionaba sobre esto: la necesidad de construir la Orden desde cero, modificando las partes del credo Jedi que no solo habían conducido a la caída de la República; también a la transformación de Anakin en Darth Vader. El empeño de Johnson no terminó de despertar la simpatía de los fans, pero sí lo hizo Filoni con ‘The Clone Wars’; probablemente, gracias a tener a Ahsoka de abanderada.

Ahsoka es un personaje impetuoso, “badass”, terco como su antiguo maestro Anakin pero sin esos accesos egomaníacos. Ahsoka es el alma de ‘The Clone Wars’ —quizá de todo el universo animado de ‘Star Wars’— y por eso no dejamos de acompañarla desde que concluye el arco dedicado a ‘The Bad Batch’ y la encontramos en Coruscant, buscando una nueva vida fuera de la Orden Jedi.

The Bad Batch

El arco que pasa a protagonizar, y que lo une a las hermanas Trace y Rafa Martez, no es especialmente brillante, pero puede ser entendido como el sano propósito de Filoni de pasar un tiempo distendido con ella. Ahsoka debe ocultarle su vínculo con los Jedi a sus nuevas amigas y lidiar con los problemas que le sobrevienen sin utilizar sus sables láser, hasta que el pasado no tarda en regresar bajo la forma de Darth Maul.

Ahsoka descubre una pista sobre el paradero del antiguo Sith, y su trama se une con la de los Jedi y los clones en un episodio fabuloso, sin apenas batallas, titulado ‘Old Friends Not Forgotten’.

En él se cuela incluso un posible guiño visual a ‘Los últimos Jedi’, acaso por demostrar con quién está la lealtad de Filoni, y asistimos a una despedida de facto entre los personajes de la serie. Ahsoka acude a Obi-Wan y Anakin para que le ayuden a dar caza a Maul, pero a estos les resulta imposible debido a que los Separatistas ha atacado Coruscant y secuestrado al Canciller.

The Clone Wars

Obi-Wan y Anakin deben correr, básicamente, a protagonizar ‘La venganza de los Sith’, pero antes de marcharse Anakin le devuelve sus armas a la antigua aprendiz, y se despiden afectuosamente. Pasarán décadas antes de que se vuelvan a ver las caras.

Todo lo que perdimos en la guerra

‘The Clone Wars’ contaba con un pequeño problema a la hora de encarar su fase final: ya habíamos visto los sucesos inmediatamente anteriores al inicio de ‘La venganza de los Sith’.

Fue en una serie tan sensacional y borrica como la que en su día fue ‘Las guerras clon’ de Genndy Tartakovsky, emitida por Cartoon Network en 2003. ¿Qué cabía hacer para no obstaculizarla, y retener la sorpresa?

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La estrategia ha sido magnífica, pues en lugar de desarrollar el final dentro de la batalla de Coruscant, Filoni y los suyos han decidido que el tercer arco de la última temporada de ‘The Clone Wars’ se ambiente antes, durante y posteriormente a los sucesos de ‘La venganza de los Sith’. Esto es, han vuelto a contar el Episodio III, pero desde el punto de vista de Ahsoka Tano, Rex y Darth Maul.

Algo que tiene muchísima gracia por imaginarnos a partir de ahora a Maul correteando de aquí para allá mientras revisamos el film de Lucas, pero que además ilustra a la perfección el objetivo que Filoni se marcó con la serie: ofrecer una nueva perspectiva a la caída de la República y el ocaso Jedi, y darle al trauma que todos sufrieron un sentido más amplio, reforzado por las cuitas de Ahsoka y la introspección en los soldados clon.

Darth Maul

El último arco —que prescinde por fin de las frases magufas al inicio de cada capítulo— está sumido evidentemente en una amargura inabarcable. La sensación de pérdida queda acentuada por cómo las restricciones de la serie exigen que no volvamos a ver ni a los otros Jedi ni a Padmé —que en esta última temporada aparece únicamente como holograma—, y el resultado es tan devastador como interesante.

De hecho, los últimos minutos de ‘The Clone Wars’ vuelven a refrendar —como ya hicieron, sin ir más lejos, ciertos flashbacks alojados en el ‘Star Wars Jedi: Fallen Order’ de PS4— la cima narrativa y conceptual que alcanzó Lucas al final de sus denostadas precuelas. Ese fin de la guerra que aparenta ser una victoria, pero que en realidad es una derrota abismal. Física, pero sobre todo moral.

Filoni nos propone asideros en el hecho de que Rex acabe negándose a cumplir la Orden 66, y en el festín lúdico al que da paso cuando la antigua Jedi resuelve liberar a Maul y que este distraiga a sus perseguidores, que de repente resultan ser los mismos.

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‘The Clone Wars’ no deja entonces de ser divertida y de ser extraña —aunque este último factor haya quedado muy mermado en esta temporada—, pero tiene otras prioridades. Como, por ejemplo, demostrar el alcance último del advenimiento del Imperio. Todas las vidas destruidas. Todas las amistades echadas a perder.

La pretensión de Filoni de convertir a los clones en seres humanos añade dolor el desenlace de la serie, por mostrar que ellos sufrieron un derrota casi tan rotunda como los Jedi. Ya que, sí, no fueron exterminados, pero tampoco fueron capaces de que su individualidad se impusiera al condicionamiento militar.

Star Wars The Clone Wars

‘The Clone Wars’ insiste en esto a través de Rex —que acabará combatiendo en la Alianza Rebelde—, aunque sobre todo lo hace a través de Ahsoka, que tiene cosas que lamentar a ambos lados de la capitulación. De ahí que una de las últimas escenas del episodio la encuentre a ella, frente a un cementerio de clones muertos, enterrando sus sables láser. Los Jedi, los clones. Todos asesinados por el Imperio.

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Podría haber sido una escena de cierre increíble, pero Filoni refuerza el impacto añadiendo un epílogo, que como no podía ser de otra forma está protagonizado por Darth Vader. El caído Anakin Skywalker encuentra el sable láser de Ahsoka en la nieve, y lo mira imperturbable. Una parte de él reflexiona, probablemente, sobre todo lo que ha perdido.

Al tiempo que los fans desde el otro lado de la pantalla, con los ojos húmedos, anonadados ante el impacto que cosas así siguen provocando en sus vidas, despiden un pedazo de historia de ‘Star Wars’. Y desean, con todas sus fuerzas, que Dave Filoni siga a bordo en el siguiente.

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