“El terror nos prepara para la vida”. 11 directores expertos en cine inexistente nos hablan del futuro del tipo tras la COVID-19

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Nuestro mundo va a cambiar. Nuestros cines van cambiar. El medio no volverá a ser igual. Los rodajes, la distribución, el consumo. La industria del cine tendrá que enfrentarse a una nueva realidad tras el coronavirus que aún no tenemos muy claro cómo será. Y uno de los géneros cinematográficos que más dudas puede dejar es el cine fantástico.

Al habla con los profesionales del miedo

El cine de terror siempre cambia de rumbo cada determinados años. Cada generación ha tenido su punto de inflexión, ya sea a través de la paranoia, la conspiración, el pánico nuclear, Vietnam o un blockbuster, pero la realidad ahora es que estamos atravesando un periodo que nos afectará a todos por igual. En realidad esto afectará a toda la industria, pero es posible que los miedos del espectador vayan a cambiar.

El cine de terror, el suspense, el misterio, ya nos ha nombrado protagonistas del momento actual. Así que hemos preguntado a un puñado de cineastas expertos en el género para conocer su esperanza de futuro. Voy a dejar en orden alfabético los testimonios de estos profesionales del miedo y el suspense y que responden a algunas de las dudas que me asaltan.

  1. ¿Crees que es posible que el género pierda fuerza debido al “terror cotidiano” que hay fuera?
  2. ¿Es el momento de cambiar la forma de contar las historias (teléfonos, historias interactivas, etc) o habría que encontrar nuevos miedos acordes a los tiempos que vivimos?
  3. ¿Crees que el cine de terror lo tendrá más complicado que otros géneros cuando se asiente una nueva normalidad?
  4. ¿Sería la televisión la solución o necesitamos volver a los cines para tener miedo?

“No sé si el tipo de películas que vamos a poder hacer será el tipo de películas que la gente querrá ver”. Alejandro Brugés (‘Nightmare Cinema’)

No creo que pierda fuerza porque siempre vamos a querer entretenimiento. Tal vez haya que reajustarlo, pero eso siempre ha surgido orgánicamente con el género. El terror, como la comedia, es algo que va cambiando con los tiempos. Lo que te daba miedo antes no te lo da ahora, y así pasamos de los fantasmas japoneses al torture porn. Siempre cambia. ¿Adónde irá a partir de ahora? No lo sé. Ahora mismo estamos todos paralizados, es cierto.

¿Vamos a incluir esto en los guiones o se olvidará todo en seis meses? ¿Vamos a seguir así dentro de dos años, a dos metros unos de otros? ¿Acabaremos hasta los cojones de películas en una sola localización con dos actores? Hacemos terror, es inevitable que eventualmente toquemos el apocalipsis. Sea un virus, un asteroiode o una plaga zombie, vamos a tocarlo. ¿Cómo lo haremos? No lo sé.

Es una contradicción enorme, porque seguramente que esas historias en una localización y pocos actores es lo que vamos a poder hacer. No sé si el tipo de películas que vamos a poder hacer será el tipo de películas que la gente querrá ver. Pero sé que encontraremos la forma de hacerlo.

¿Volver a los cines? Qué complicado. El terror es uno de los grandes beneficiados del ritual de la sala de cine. Tienes la oscuridad, la experiencia colectiva… los silencios de la gente, cómo puedes sentirlo. Cuando estás en casa estoy seguro de que tienes alguna luz, Twitter, nadie te asusta gritando a tu lado… El terror que funciona en televisión por lo general se apoya en otro tipo de recursos para ser efectivo. Vamos a tener que encontrar otro tipo de recursos. En casa y en el cine funcionan de manera distinta. ¿Volverán las salas? Llevamos tanto tiempo encerrados que llegará un momento en el que vas a dudar de verdad si salir a jugarte la vida para ver algo que al final a lo mejor no lo merece. Creo que tendremos mucho más contenido de todos los géneros para ver en casa, sí.

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“El fantástico, como religión, necesita a su iglesia, necesita ir al cine”. Paco Cabezas (‘Penny Dreadful’, ‘Adiós’)

No veo mal el futuro del género. El fantástico siempre se ha alimentado de épocas de crisis. Durante los 50, con el miedo a la bomba atómica, salieron las mejores películas de ciencia ficción y terror.

Las mentes más creativas del género siempre se han refugiado en la realidad cuando la realidad ha dado más miedo, así que pienso que a niveles de creatividad no se resentirá.

A nivel financiero el cine de género siempre ha sido “independiente”, y me temo que ahora así seguirá. Siempre ha estado en una crisis constante, en malos tiempos o en malos tiempos. Las ideas seguirán saliendo y al final serán cada vez más baratas, pero lo que importa no es cuánto te gastas, eso se lo dejamos a ‘Los Vengadores’. Lo que importa son las ideas que hay detrás.

Creo que ambos formatos seguirán conviviendo. Creo que de hecho en un futuro cercano nos dará igual la duración de lo que vemos. ¿Hay diferencia entre una miniserie de 6 episodios de media hora o ‘El Irlandés’? La duración es la misma y solo cambia la manera en que cada uno decide verlo, en pequeñas píldoras o del tirón, lo que sí se seguro es que seguiremos necesitando ir al cine a tener una experiencia colectiva, ya sea a gritar o a reír, pero el fantástico como religión necesita de su iglesia, que es ir al cine.

“La nueva normalidad está muy lejos. Haremos lo que hicieron nuestros abuelos: adaptarnos”. Fabrice Du Welz (‘Calvaire’, ‘Adoration’)

No creo que el género vaya a perder fuerza ahora. De hecho creo que debería ser justo al revés.

No me parece que sea hora de cambiar la forma de contar historias. Tenemos que adaptar nuestras historias a las posibilidades y oportunidades técnicas actuales.

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No necesitamos buscar nuevos miedos en la nueva normalidad. Además, la nueva normalidad está aún muy lejos. Haremos lo que hicieron nuestros abuelos: adaptarnos.

Creo que la televisión puede ser una solución, pero no la única. Ambos pueden coexistir. Y existirá. Tan pronto como sea seguro, tenemos que volver a los cines porque siempre ha sido la mejor manera de ver y disfrutar una película.

“El cine no se va a morir, volveremos a las salas. Mientras tanto tendremos que estar abiertos a nuevos formatos”. Isaac Ezban (‘El incidente’, ‘Parallel’)

No creo que pierda fuerza para nada, todo lo contrario. Muchas veces el cine es algo que supera y desborda la vida real, y ahora mismo estamos viviendo una realidad que supera cualquier ficción y que en el cine será muy bien recibida. Creo que ahora estamos preparándonos para nuevas películas que toquen todos estos temas. Pandemias, cuarentenas, gente encerrada… temas que en realidad ya había antes ahora se contarán todavía más. Pasará como con el 11 de septiembre. Nadie quería tocar el tema hasta que pasó el tiempo. Yo apostaría a que ya hay algún guionista de Hollywood escribiendo una historia seria y dramática sobre lo que está pasando. Y no solo dentro del género. También creo que el público puede cansarse de lo mismo y que solo serán recordadas las que cuenten con algún aporte personal. Habrá mil historias que contar. Desde la que se desarrolla en una pequeña comunidad de vecinos a una global.

Por desgracia es un hecho que la gente dejará de ir al cine por un tiempo. Se quedará una tendencia nueva: dejarás de dar la mano para saludar, no irás a bodas o a sitios repletos de gente, dejarás de ir al cine…creo que el streaming tendrá una mayor importancia a partir de ahora. Todo lo que no es blockbuster ni arthouse, todo lo que es una película “normal”, pasará al streaming. Creo que esta pandemia ha sido un clavo más en el ataúd, aunque no creo que aún haya que enterrarlo. El cine no se va a morir, volveremos a las salas, pero tendrá que pasar un tiempo. Y mientras tanto tenemos que estar abiertos a nuevos formatos. Yo no creo en esa tontería de que si es una película para una plataforma no es cine. Mejor en una pantalla grande, claro. Pero lo importante es el contenido. Quibi, por ejemplo. Tiene unos contenidos estupendos aunque cuando veo algo no puedo evitar sentirme un poco idiota viendo algo en el teléfono. Pero estoy totalmente abierto a nuevos tipos de contenido, tanto como creador como espectador.

No creo que el terror en particular vaya a vivir una situación más compleja ahora. De hecho estoy seguro de que el género recibirá una oleada de nuevas historias.

Creo que una buena historia de terror funciona en cualquier parte, pero la colectividad del público y las luces apagadas hacen de la experiencia algo que no se puede igualar en casa.  

“La industria tiene la oportunidad de replantear un esquema de exhibición que se ha quedado bastante anticuado”. Adrián García Bogliano (‘Late Phases’, ‘Scherzo Diabolico’)

Creo que los sentimientos hacia todo esto cambian un poco todo el tiempo. Siempre hay interés por el terror aunque tal vez el tema será ver que subgéneros son los que le toman mejor el pulso al momento. Siento que la gente tiende a querer ver menos lo que le hable directamente del problema que lo que le hable del problema de forma metafórica.

Los miedos con los que trabaja el género básicamente son siempre los mismos desde el principio. Lo único que podemos hacer es encontrar nuevas formas de hablar de esos miedos y estar más o menos en sintonía con las ansiedades de grupos más o menos grandes de espectadores. A la gente le puede parecer simpática una forma novedosa de contar una historia, pero en el fondo lo único que les importa es que la historia sea atractiva.

Creo que todo el cine lo va a tener más complicado, sobre todo por motivos económicos. Me parece que para el cine en general va a ser momento de arriesgar al todo o nada. Las series tienen una claridad formal apabullante y están aplastando en presupuestos a gran parte del cine. Querer competirles por ahí es perder de antemano. El cine y el terror en particular tienen la posibilidad de darle al espectador el riesgo, lo verdaderamente impredecible. Lo que hacía que ver terror hace muchos años resultara “peligroso” es lo que hay que tratar de retomar. En la tele nos divertimos, pero nos sentimos seguros y mientras el protagonista siga siendo el guión allí, cosa que no parece que vaya a cambiar, el cine tiene que pujar por ser un medio más visual, de experiencias mucho más intensas y libres.

Esto ha sido un golpe no mortal pero sí muy duro para la experiencia cinematográfica, pero creo que la industria tiene una oportunidad de replantear un esquema de exhibición que se ha quedado bastante anticuado y, creo yo, bastante tóxico para los productores y los creadores, donde los exhibidores imponen sus reglas como si fuera el lejano Oeste. O sea, el cine tiene que replantearse esto primero a nivel económico. Yo estoy seguro que el público va a seguir yendo a los cines, pero habrá que ver de qué manera queda reorganizada la exhibición. Pero sí, el terror se nutre mucho de la experiencia colectiva y dudo que eso se vaya a perder por completo.

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“El cine de terror tiene muchísimo futuro. Es el que nos va a salvar de todo esto”. Carlota Pereda (‘Cerdita’, ‘Las rubias’)

Creo podría pasar con algún subgénero. Toda generación tiene un género concreto que la hace conectar con su época, y creo que justamente el terror es lo que más está conectando con todo el mundo. En cierto sentido ha sabido reflejar la realidad y los miedos para funcionar no solo como catarsis, también como reflejo de los miedos que tenemos todos, como escape y como reflejo de la realidad que estamos viviendo. Y más que nunca ahora. De hecho, creo que lo que podría perder fuerza ahora mismo es cierto cine social, ese cine que se ha quedado en algo burgués, en algo muy corto. La realidad que estamos viviendo y la que está por venir ha superado cualquier cosa que se haya visto.

Me parece que no nos quedará más remedio que buscar nuevas formas de rodar, pero porque vamos a tener menos dinero que nunca para poder hacer las cosas como queremos hacerlas, y eso vendrá dado por las necesidades de financiación, no por las nuestras a la hora de intentar sorprender y conectar con el espectador, aunque eso siempre está. Para buscar nuevos miedos no creo que tengamos que buscar demasiado, porque va a venir. Yo ahora estoy escribiendo cosas que no son las que suelo escribir, me lo pedía el cuerpo. Hay mecanismos que están ahí y que ahora sacan a flote nostalgia y pesimismo. Creo que sí, creo va a cambiar.

Estoy segura de que lo más difícil será encontrar financiación. Sobre todo en España. Todo lo que sea cine será complicado sacarlo adelante. Creo que las plataformas, las cadenas y las productoras van a ser más conservadoras de lo que ya eran. Seguirán buscando los éxitos de siempre. Será muy difícil mantener la libertad absoluta de contar lo que te da la gana que tiene el terror. Sospecho que cada vez seremos más independientes.

Las plataformas pueden ser el trampolín para ciertas cosas que tal vez ya no podríamos hacer de otra manera. El miedo se puede sentir en cualquier sitio. Me flipa ir al cine y lo veo todo en salas. Todos los géneros. Pero ahora no nos quedará más remedio que seleccionar más. Por seguridad y por pasta, algo que tendremos que hacer todos. Eso hará el nicho más grande, así que espero que la televisión nos dé esas opciones a otras historias y narraciones. Nos hemos aterrorizado en casa, con el vídeo, y también en el cine. Joder, el cine de terror tiene muchísimo futuro. Es el que nos va a salvar de todo esto.

“Creo que la ficción de terror nos prepara para la vida”. Paco Plaza (‘[REC]’, ‘Verónica’)

No creo que el género vaya a perder fuerza. Creo que hemos pasado como especie momentos bastante más terroríficos, aunque este, como nos toca de lleno a nosotros, nos parece especial. El cine de terror, como la literatura fantástica, es la válvula perfecta para ver materializados nuestros temores y gracias a ello prepararnos para sublimarlos. Creo que la ficción de terror nos prepara para la vida, y siempre he pensado que si de niños viéramos más cine de monstruos y menos dibujos animados nos iría mejor después en la vida.

El cine, de terror o no, es reflejo de su época y responde a las inquietudes de la sociedad en la que se produce. Igual que el humor de Gila, Arévalo o Joaquín Reyes responden a un contexto, lo mismo pasa con el terror. La ficción siempre es la mejor manera de explicar la realidad, independientemente del género, y las formas del terror también se adaptan a las preocupaciones de sus creadores y de su público.

Veronica

Existe la corriente de opinión de que el público va a demandar más comedia y cine de evasión frente a esta realidad que presumimos bastante áspera a corto plazo, pero no estoy del todo convencido de ello.

Hay algo que es común al terror y a la comedia, y es que la experiencia compartida de la sala multiplica el efecto. Como una atracción de feria en la que los gritos y el miedo de los demás alimentan los nuestros propios. Lo que no quiere decir que no puedas asustarte en tu casa tú solo, por supuesto, pero sí hay algo de catarsis en el diálogo entre una película y el público en las butacas. Espero que podamos volver lo antes posible.

“Necesitamos terrores cercanos a los tiempos que vivimos”. Koldo Serra (‘Bosque de sombras’, ’70 binladens’)

Seguramente la primera reacción del espectador sea buscar comedia y querer reírse, pero en el fondo la necesidad es evadirse un rato de ese “terror cotidiano”. Por ello pienso que también querrá disfrutar del cine de género. Por supuesto, con otro tipo de terror alejado su vida real. Si algo nos genera ansiedad en nuestro día a día, no vamos a disfrutar sufriéndolo además en una pantalla.
Igualmente, creo que la clave es esa: Lo que vemos en la pantalla nos aterra, nos lo hace pasar mal durante dos horas, pero sabemos que una vez termina, seguimos con nuestras vidas.

Aunque parezca una contradicción con la respuesta anterior, está claro que necesitamos terrores cercanos a los tiempos que vivimos. Los tiempos cambian, las formas de comunicarse cambian, las formas de entender la vida cambian, y los miedos van de la mano.  A mí, por ejemplo, lo que más me aterroriza son las nuevas tecnologías, las herramientas de comunicación y el uso que hacemos de ellas. Algunos capítulos de ‘Black Mirror’ me aterrorizan más que muchas pelis de terror al uso porque lo veo todo demasiado cerca y totalmente plausible.

Bosque De Sombras

Como decía, seguramente la gente priorice ir a reírse a una sala de cine. Olvidarse un rato de lo que estamos pasando… Pero una vez haya pasado esa primera necesidad, creo que – mientras la película que veamos no sea sobre virus o pandemias – la gente querrá volver a divertirse pasándolo mal.

Yo creo que en general vamos a acabar muy saturados de televisión estos meses y que habrá cierta reacción a ello que repuntará la necesidad de ir a una sala de cine.

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“Los cineastas no deberíamos ser conscientes de cómo reflejamos la realidad en nuestras películas”. Nacho Vigalondo (‘Los Cronocrímenes’, ‘Colossal’)

No creo que el terror vaya a perder su fuerza. Me parece que durante el último siglo han sido las épocas en las que más de cara hemos tenido ciertos tipos de terrores, las épocas en las que el terror dejaba de ser algo excepcional para ser algo con lo que vivimos con cierta naturalidad, cuando el cine de terror ha encontrado más gasolina para su creación y también cuando el público ha necesitado encontrar esa catarsis que solo da el género.

El terror va a cambiar, pero porque cambia constantemente. Creo que junto a la comedia, es el género que más necesidad tiene de reinventar temas y códigos. Va a suceder sí o sí, y no necesariamente como consecuencia de este momento. De hecho, creo que los cineastas ni siquiera deberíamos ser conscientes de la forma en que reflejamos la realidad en nuestras películas, porque la época hablará por ellas. No hace falta comprender la metáfora que nos guía. La historia y el momento lo harán por nosotros. Creo ese movimiento que dio forma al género durante los años 50, con la paranoia o el miedo nuclear, tampoco fue necesariamente consciente. Lo más importante que se puede decir de lo que hacemos se dirá dentro de diez años, y será algo que que esté muy por encima que de consciencia de ese momento.

La complicación del género de terror es el mismo que el de la comedia. Los motivos por los que nos reímos y las cosas que nos asustan se van renovando a gran velocidad. Pero a parte de eso no creo que ni uno ni otro deban sufrir más que cualquier otro género que pretenda ser relevante. Hay más urgencia por el cambio, pero tampoco quiero que eso se entienda como una dificultad extra.

Pretender que necesitamos ir al cine para pasar miedo es negar la educación sentimental de mi generación, que identifica el terror con el consumo de películas en VHS durante toda nuestra infancia. Las salas de cine no son necesarias para volver a tener miedo. Los cines son necesarios para completar un ritual imposible de replicar en casa, compartir una experiencia con desconocidos frente a una pantalla grande. Pero eso es algo que compete a todo el cine en general, claro.

“La televisión es trama y el cine emoción”. Miguel Ángel Vivas (‘Secuestrados’, ‘Tu hijo’)

El terror es un género que ha estado y estará siempre. Es el único género puro. Sólo hay dos géneros que se cataloguen no por su temática sino por lo que quieren transmitir al espectador. Estos son la comedia y el terror, pero mientras que en el primero la comunión entre el espectador y el relato se rompe –si un personaje se cae, por ejemplo, por las escaleras en una comedia, el espectador ríe, pero el personaje no-, en el terror la comunión es absoluta. En el terror, el espectador se contagia de los sentimientos del protagonista, lo cual nos ayuda para poder crear una analogía entre género y mundo real. Por eso el género de terror está siempre en un estado de cambio constante, cambia y evoluciona a la vez que la sociedad. Un gran ejemplo de esto lo encontramos en las adaptaciones de ‘Los ladrones de cuerpos’ (Jack Finney, 1955). Cada una de ellas habla de los miedos que existían en la década en las que se rodaron. La primera hacía referencia a la invasión rusa en la américa de los 50’s. La segunda hablaba del miedo conspiranóico –y, de paso, viral- post Watergate que hacía dudar a unos de otros y en el que la política terminó separando a la ciudadanía. La tercera hacía hincapié en la ruptura de un bienestar que había costado conseguir. Y la cuarta habla de la nueva normalidad –lo digo con toda la ironía del mundo- , del miedo a las libertades perdidas tras los atentados del 11 de septiembre. Cuatro adaptaciones, cuatro veces la misma historia, pero cuatro miedos muy diferentes acordes con cada década. El miedo siempre ha existido. A lo desconocido, a lo sobrenatural, al dolor, a la pérdida, al cambio… los miedos de un niño siempre serán los mismos independientemente de cualquier época, al crecer aprendemos a controlarlos, pero no desaparecen. El miedo es algo universal, está ahí. Puedes vivir encerrado en una pandemia por un virus, pero si oyes un ruido, tendrás miedo de que alguien o algo haya podido entrar en tu casa independientemente del virus.

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Las historias se adaptan a su tiempo, pero el terror, el miedo, es el mismo. Al final, por mucho que alambiquemos las historias, el terror siempre será primario. En los últimos años, el terror ha vuelto a resurgir y cobrar una mayor importancia gracias a películas como ‘It Follows, ‘Babadook’, ‘La Bruja’, ‘Crudo’… Todas ellas arriesgan y usan la idea de los miedos primarios para hablarnos del quienes somos, tanto como individuos como sociedad.

Con lo que nos ha ocurrido, el género cambiará, pero los terrores seguirán siendo primigenios. Ahora, por primera vez en el mundo moderno somos todos parte de un mismo relato terrorífico, ya no les ocurre a otros, sino a todos. Esto nos ha hecho vernos como personajes secundarios de nuestra propia película, lo cual nos hace ver al mundo como un ente social, formado por muchos. Esto nos llevará a algún lugar, pero tendremos que esperar para ver cuál.

La gente está demandando más que nunca. Relatos que les entretenga, pero, de paso, les hable. Nuestra actual conciencia de mortalidad nos hace querer escapar, sí, pero también nos hace buscar a la vez algo más profundo. No sé qué historias de terror demandaremos, pero lo haremos. Allí estará el espectador para recibirlo y, espero ser de los que estén allí también para poder hacerlas.

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La televisión es trama y el cine emoción. Esto es así. Hay algo en la sala que convierte el visionado cinematográfico en una experiencia. Se apagan las luces, el silencio, la comunión con el resto de espectadores… todo esto convierte la experiencia en salas en algo primario y catártico. Eso el cine en casa nunca lo tendrá.  El cine siempre se ha tratado de algo que produzca emociones, que nos provoque. La televisión es un medio casero que busca entretener más que emocionar, por eso se centra en la trama y los diálogos en vez de en la experiencia y los puntos de vista. Dicen que en los últimos años, la ficción televisiva ha superado a la cinematográfica. No estoy nada de acuerdo. La ficción televisiva ha mejorado técnicamente, pero su narrativa sigue siendo televisiva, quiere entretener, distraer más que provocar. Es el cine el que se ha ido convirtiendo en ficción televisiva, aceptando su narrativa. La mayor parte de las películas en teoría creadas para salas se han convertido en productos televisivos, apoyados más en la trama que en la emoción. Creo –o espero- que la brecha que se está abriendo entre películas en cine y películas en casa se va a basar precisamente en esta idea. El cine tratará las emociones a través de la historia, el punto de vista y la experiencia para tratar de provocar al espectador, mientras que la televisión nos hablará a partir de la trama para distraernos. La gran diferencia narrativa es que la primera se queda y la segunda se olvida.

“El género siempre ha tomado partes de nuestra realidad cotidiana para aterrorizarnos desde ahí”. Alice Waddington (‘Disco Inferno’, ‘Paradise Hills’)

No, definitivamente no. El género seguirá sofisticándose aún más. Buscará más intensidad entre el cine de terror clásico y lo independiente y moderno. Creo que el mejor ejemplo de esto es lo que está haciendo A24 durante estos años. Precisamente por esa omnipresencia del horror en lo cotidiano creo que tendremos dos respuestas naturales y completamente humanas: ver eso reflejado de manera literal, como los ultracuerpos otra vez, o plagas. En el otro extremo tendremos estéticas exuberantes y generosas, luminosas, para ofrecer un subtexto mucho más oscuro. Como el cine de Ari Aster, por ejemplo.

La cuenta de Instagram de Quibi ha estado haciendo una serie de comedia en directo a través de las historias de la red social. Contenidos variados, castings inclusivos y plataformas como Netflix están poniendo toda la carne en el asador. Creo que se mantrendrá la universalidad del horror clásico, el que depende de la subversión de la normalidad. Eso es lo que mejor hace el género. El género siempre ha tomado partes de nuestra realidad cotidiana para aterrorizarnos desde ahí. Y que dure así muchos años.

Estamos deseando volver a rodar mientras los rodajes se posponen o se cancelan antes de entrar en producción. Creo que no debemos sentirnos tristes por ello. Tenemos que estar contentos y sentirnos afortunados por tener un trabajo en el que la creatividad depende de poder encontrarnos juntos en un mismo espacio para crear algo nuevo, para fomentar la imaginación y alimentar el espíritu.

Hay algo muy hermoso en la experiencia colectiva que da el cine. Ahora con las medidas que se tomarán con las reaperturas progresivas dejarán las salas más vacías, podría parecer que perderá empuje emocional. Es lógico, ahora toca cuidarse y tener paciencia. Pero también te digo que hemos visto muchas películas en salas medio vacías por defecto, y eso no perjudica la experiencia. La coexistencia de las salas y las plataformas ha estado siempre sobre la mesa. Creo que ambas son necesarias, ambos medios aportan una riqueza diferente a la experiencia. La gente que vio por primera vez ‘El Exorcista’ en una cinta VHS desgastada saben perfectamente el miedo que da la película.

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