el anime de Netflix recupera la mítica dinastía cyberpunk

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No sé qué se puede decir de ‘Ghost in the Shell’ que no se haya podido decir ya respecto a todo lo que significa (y ha significado) tanto para el anime como para el género del cyberpunk. Treinta años de existencia y, si bien hay algunas cosas que se le pueden reprochar (la película de Scarlett Johansson), por lo general creo que tiene una buena salud.

Una salud que sigue demostrando con ‘Ghost in the Shell: SAC_2045’, una nueva ONA (Original Net Animation) con animación CGI realizada por Netflix y que viene como una secuela de ‘Stand Alone Complex’, serie que seguía las andanzas de la Sección 9 y la comandante Motoko.

En ‘SAC_2045’ avanzamos quince años en el futuro (respecto lo anterior, claro): la economía mundial ha colapsado (destruyendo el valor de la moneda corriente) y las grandes naciones están enzarzadas en una suerte de “guerras sostenibles” para mantener a flote la economía. En esta situación, nos encontramos a Motoko, Batou y los suyos como mercenarios, aceptando misiones por allí y por allá para ganar dinero.

Serán Togusa y Aramaki los encargados de convencerles para la reapertura de la Sección 9 a órdenes del primer ministro. Se fragua una conspiración y el surgimiento de posthumanos se convierte en una preocupación máxima para el gobierno.

El regreso de “Stand Alone Complex”

Kenji Kamiyama, responsable de las dos ‘Stand Alone Complex’, vuelve a diseñar y dirigir las líneas maestras de esta serie, en colaboración con Shinji Aramaki (‘Appleseed’).

Lo primero que hay que decir es que cuesta algo entrar. Sigo teniendo cierta adversión a la estética del CGI pulido y suavizado que nos solemos encontrar en las producciones de Netflix y es algo raro ver a estos personajes en 3D viniendo de una franquicia que ha gozado de una de las animaciones más brutales (sobre todo en su épica) que han existido.

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También cuesta entrar porque nos encontramos con una situación poco familiar, comenzamos en Palm Springs, California y no en Tokio. No sabemos muy bien por qué decidieron dedicarse a esto y la primera misión que vemos no parece muy importante.

Sin embargo, pronto va remontando la serie y se va pareciendo a lo que ya conocemos. Quizás algo más descafeinada o menos adulta que lo que estamos acostumbrados incluso teniendo en cuenta que ‘Stand Alone Complex’ ya era un escalón inferior respecto a las películas (menos filosofía y más thriller policíaco cyberpunk).

El pecado de terminar en medio de un arco

Gits Tachikoma

Los doce episodios de esta primera temporada (hay una segunda en camino), los podemos dividir en dos arcos diferenciados que, en su segunda mitad va de más a menos. Aquí yo intuyo un pequeño conflicto entre la construcción de la historia y las necesidades de producción y no es que sean dos temporadas, sino una claramente dividida en dos.

El problema está en cómo termina: sin entrar en detalles (o spoilers), es un episodio en el que nos sumergimos en la memoria de alguien. Es el clásico capítulo tranquilo, de reflexión y algo de revelación que situado a mitad del arco funciona muy bien, pero cuando coincide con que es el último episodio… queda muy extraño y no invita especialmente a esperar impacientemente los nuevos episodios.

Aún así, no sé si es porque el listón de Netflix con los anime CGI (por lo menos con la recuperación de franquicias míticas) es bastante bajo, pero ‘Ghost in the Shell: SAC_2045’ destaca para bien, aun con sus altibajos. En definitiva, poca queja tengo. No es el glorioso regreso de la franquicia pero sí que estamos ante una solvente serie policiaca animada que nos vuelve a reunir con la panda y con los tachikoma. Una serie entretenida y fluida (veinte minutos por episodio que entran como agua) que nos vuelve a recordar por qué nos gusta la saga.

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