Desvaríos Catódicos

La dignidad de ‘GH VIP 5’

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Adoro ver a Irma Soriano en ‘GH VIP’. Pertenece a una generación de profesionales con una manera diferente de hacer las cosas, curtida en autonómicas, con una cercanía real, sin imposturas. Es esa generación la que vislumbra su ocaso lentamente, con suerte dispar. Verla en la casa es ver el Canal Sur de mi infancia, ese que no ta tanta pereza como el de ahora. Canal Sur tuvo su época buena, esplendorosa casi con la llegada de Canal Sur 2. Era el mismo tipo de blancura que el de ahora, pero dando muchísima menos vergüenza ajena. ‘La Banda del Sur’ nos crió a miles de andaluces.

Irma no está sola. Yvonne Reyes tiene un perfil opuesto, pero su carrera está en las antípodas de ser la estrella nacional que fue. Recuerdo una época en la que siempre que ponía la televisión, estaba ella. Tiene un perfil más versátil que mi vecino el del Grindr, pero las generaciones pasan. Es curioso como no “aparecer” es casi morir, como si la gente no siguiera con su vida. Yvonne interactuando con Irma es oro puro para los treintañeros. No me creo este nivel en el casting, qué alegría.

Emma Ozores es ese tipo de persona que cae bien. Otra cosa es que alguien vaya a perder su tiempo y su dinero para salvarla, a ella ni a nadie. El casting está beneficiado por la oportunidad que ven los famosos de esta índole para que vuelvan a contar con ellos; oportunidad que parece ser mayor que el miedo a quedar señalado. Los famosos por su profesión (odio el término, pero no se me ocurre otro) que no hace tanto fueron de primera fila y se encuentran en tierra de nadie a día de hoy, dignifican ‘GH VIP 5’. Carlos Lozano tiene mucho que ver en el casting de este año. Ha vuelto a trabajar “en lo suyo” (de este término también aborrezco) tras ser finalista el año pasado. Gana la cadena, gana el programa, gana el concursante. El presentador se bajó los pantalones (nada, que no dejan de ocurrírseme términos manidos) para muchos entrando en la casa. Todos sabemos lo que ocurrió después. Aunque sus granjeros no hayan sido la panacea, él está contratado y otros no.

Carlos no ha perdido credibilidad tras su paso por la casa. No es de extrañar que Alonso Caparrós parezca su reemplazo. Dudo que Alonso tenga el carisma que tuvo el señor Lozano en la convivencia, pero como está bueno, pues no pasa nada. Lo que les interesa es volver a estar visibles, es algo así como el cantante de La Caja de Pandora yendo a la voz. Ya se han dado cuenta de que si uno vence los prejucios puede ser más feliz. Bravo.

Es de agradecer que tras unas ediciones horrendas del reality, llegue esta gente para volver a poner al programa en su sitio. Estamos cansados de concursantes de mierda que ocupa tiempo en televisión que puede ocupar esta gente. Gente que lo merece más que nadie.

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