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‘La Báscula’: el programa que necesitaban los andaluces

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El espacio que lleva años arrasando en Canal Sur regresa este domingo de Navidad a la parrilla de la autonómica como una apuesta segura, con la misma expectación que en sus anteriores entregas. ‘La Báscula’, el programa que llegó para cambiar los hábitos de vida tanto de los concursantes como de los espectadores, resulta no solo un espacio de entretenimiento para el público objetivo de esta cadena (desde nuestra percepción, rural y envejecido), sino que es el ejemplo perfecto de servicio público ejercido desde una herramienta tan valiosa como la televisión pública.

Cubre una necesidad esencial: educar los hábitos

Tras cuatro temporadas, regresa en su quinta edición en medio de un escenario de comilonas tan tradicionales para los andaluces como temidas para quienes cuidan de su salud. Por ello, creo que no ha podido llegar en mejor momento: en medio del caos, ‘La Báscula’ regresa para poner orden en las casas de los espectadores que se sienten perdidos en cuanto a la alimentación, en mayor o en menor nivel. Una de las cosas que más me gusta de este programa es su capacidad de transformar aquellos casos que parecen imposibles: todavía recuerdo cómo Nono era incapaz de ponerse los calcetines debido a su volumen o cómo Mónica llevaba años durmiendo en un sofá porque en la cama sentía que se ahogaba.

Los asesores de ‘La Báscula’ en Canal Sur.

A diferencia de otros programas que promovían un estilo de vida saludable (o, al menos, lo intentaron), ‘La Báscula’ no encierra a sus participantes ni limita los alimentos que deben consumir. No se trata de imponer una dieta ni de prohibir los caprichos, sino de educar a partir de las rutinas establecidas: Paloma Gil (endocrinóloga) y Javier García (nutricionista) enseñan alternativas saludables para gente con vidas normales (trabajadores, amas de casa, personas más o menos ocupadas, estudiantes, etc) que no pueden permitirse hacer un gran desembolso para alimentarse de forma correcta. Una de las cosas que más me gustan de ‘La Báscula’ es la capacidad que tiene el equipo de ponerse en la piel del espectador: el andaluz medio con sobrepeso y con una situación económica precaria que, en ocasiones, se ve superado por estos elementos. Alejandra Castañeda se encarga de la parte psicológica y emocional del control de la obesidad y es tan necesaria (profesional y televisivamente, pues es una fiera de la comunicación gracias a su espontaneidad, su dulzura y su control de las situaciones), mientras que Daniel Arazola encabeza la parte física del método propuesto por el programa, pues resulta uno de los pilares esenciales para que los participantes consigan sus objetivos a corto y largo plazo. Entre los cuatro guiarán a los equipos hacia la meta gracias a la educación de las costumbres.

La causa – efecto llevada a la televisión (y más allá)

Pese a la sencillez del formato de ‘La Báscula’ (un concurso en el que los participantes luchan por perder peso y ganar salud, pasando por eliminatorias si los equipos no cumplen con los retos marcados por los asesores), va mucho más allá de la mecánica: se ofrece un elemento adicional gracias a los elementos relacionados con los sentimientos (pese a lo físico del planteamiento, pues el peso es lo que vertebra el formato) expuestos en el programa. No solo observamos la causa-efecto en lo que marca la báscula, sino en la fortaleza y la autoestima de quienes pierden kilos tras haber cambiado sus hábitos. Sin embargo, no solo los participantes experimentan dicho cambio, sino que la audiencia también se contagia de esta sensación: la audiencia objetiva de ‘La Báscula’ que se ve reflejada en el casting (compuesto por personas de diversas edades y orígenes y con diversos problemas derivados del sobrepeso) llega a experimentar el cambio que sufren los participantes desde el otro lado de la pantalla sin necesidad de tener las cámaras en nuestra casa ni el control al que se someten semana a semana quienes se exponen al público con sus complejos y sus debilidades.

El equipo de ‘La churrera’, al comenzar su andadura en ‘La Báscula’.

El público observa en los participantes unos referentes que, quizá hasta ahora, no había encontrado por falta de ejemplos cercanos a ellos. Cuando pensamos en una marca que vende dietas tendemos a imaginar a una chica perfecta anunciándolas, mientras que la realidad tiene poco que ver con esta imagen idílica: la gente normal quiere seguir siendo normal y, aunque venza sus miedos y supere barreras que creía infranqueables, seguirán siendo normales. Los participantes de ‘La Báscula’, normales en un origen, siguen en la normalidad pese a haber conseguido el mayor logro de su vida y nos lo narran a modo de historia a través de los distintos mini reportajes que podemos ver en cada programa: mientras una señora mayor descubre que, tras haber perdido una gran cantidad de kilos, puede volver a meterse en la bañera sin tener miedo a resbalarse, un chico recién casado nos cuenta la maravillosa noticia de que, tras años de lucha, al fin podrá tener un hijo después de haber derrotado a la obesidad.

Finales felices aquí y allá

Obteniendo unas audiencias más que decentes en sus emisiones y relevancia nacional en redes sociales, el mayor logro de ‘La Báscula’ ha sido que miles de andaluces cambiaran sus hábitos de vida para no solo adelgazar, sino también para ganar bienestar y salud. No solo es un programa entretenido, sentimental gracias al magnífico casting que realizan año tras año y al carisma de los asesores y del presentador, Enrique Sánchez, sino que también funciona de herramienta de servicio público. Tras el éxito del espacio en Canal Sur, Aragón Televisión se hizo con el formato de Happy Ending y Mediapro para ayudar a los espectadores a conseguir lo que muchos espectadores andaluces ya habían logrado.

‘Las hermanas’, Lolita, Carmen, Rocío y Estíbaliz, tras su paso por ‘La Báscula’.

La quinta temporada de ‘La Báscula’ llega a Canal Sur la noche de Navidad para endulzarnos las fiestas: cuatro equipos comienzan el nuevo camino de sus vidas, realizarán esfuerzos que creían imposibles y cambiarán sus hábitos para lograr alcanzar el peso saludable. Un programa tan sencillo como emocionante:: justo lo que los andaluces necesitábamos… ¡No todo iba a ser copla!

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