No me pierdo nada

TVE cumple 60 años: el servicio público que pudo haber sido

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Tuve la suerte de descubrir una televisión de calidad cuando comencé a interesarme por este medio: tras varios galardones internacionales y los piropos de los espectadores, poco se parece la Televisión Española que disfrutamos años atrás con lo que ahora vemos de refilón, mientras hacemos zapping durante los anuncios del prime time. Aunque todavía quedan contenidos que se salvan e incluso nuevos títulos decentes que nacen en mitad del temporal, quizá el 60 aniversario de TVE no se cumpla en las mejores condiciones para la pública: ni para los contenidos de entretenimiento ni para los informativos ni, mucho menos, para sus trabajadores. Sin embargo, es inevitable que rememoremos aquello que sí nos pareció divertido y nutritivo de la televisión que comenzó siendo un desconocido y que acabó ocupando un lugar protagonista no solo en el salón de nuestra casa sino en nuestra vida.
Si echo una mirada al atrás me doy cuenta de que la tele ha formado parte de gran parte de mis recuerdos más divertidos, más tiernos y más dulces. Supongo que no soy un bicho raro, pues seguro que todos vosotros viajáis a vuestra niñez y descubrís aquellos programas que no os perdíais por nada del mundo. En mi caso, TVE fue protagonista catódica de mi infancia: títulos como ‘¿Qué Apostamos?’, ‘Hostal Royal Manzanares’, ‘Vídeos de Primera’, ‘¡Hola Raffaella!’, ‘Grand Prix’ o ‘El Flechazo’ me sirvieron para descubrir mi gusto por lo colorido, lo animado y lo divertido de la televisión. Sin embargo, La 1 de Televisión Española era mucho más que cortinillas, risas y personajes particulares, aunque de esto me diera cuenta años después: gracias a espacios comos ‘El Gran Circo de TVE’, ‘El Conciertazo’, ‘Dos Rombos’, ‘El Rival Más Débil’, ‘Cuéntame Cómo Paso’, ‘Operación Triunfo’, y, en su última etapa, ‘Masterchef’, ‘Victor Ros’ o ‘El Ministerio del Tiempo’; la televisión pública logró transmitir valores al tiempo que entretenía al espectador con contenidos dignos de ser producidos, realizados, emitidos y, al fin y al cabo, financiados con el dinero de todos.
Pero no todo lo que vimos en TVE merece ser recordado en el futuro y, mucho menos, ser rescatado para su explotación tras el paso de los años. Títulos como ‘Noche de Fiesta’, ‘Ana y los Siete’, e incluso ‘Las Mañanas de TVE’ le quitan valor al buen trabajo hecho en otras ocasiones, años atrás o incluso en el presente, cuando los contenidos de calidad y los espacios que no aportan nada al espectador se mezclan. Tras 60 años de aprendizaje, de caídas y de resurrecciones, me temo que la pública no ha superado el pasado y vive empeñada en relanzar formatos que ya no dicen nada al espectador: aunque la nostalgia funciona de maravilla con ‘Viaje al Centro de la Tele’, ‘Ochéntame’ o ‘Cachitos de Cromo y Hierro’, con títulos como ‘Sábado Espectacular’ y el constante regreso a los formatos rancios de variedades que generan poco más que una carcajada nerviosa.
Tras sesenta años de vida, tengo la sensación de que Televisión Española vive estancada en el pasado mientras se mira en un espejo lejano: a la vez que consigue buenos productos de forma aislada, todo logro se queda en ilusión si lo colocamos en el conjunto de la pública, pues posee una parrilla que poco se ajusta a las necesidades de los ciudadanos, sobre todo si hablamos de las informativas (para mí, las más importantes en una televisión que se financia de los presupuestos generales del Estado). Pero, pese a la decepción constante que me produce estar pagando un instrumento que sirve para poco más que para rellenar el primer dial de la televisión (qué antigüedad), tampoco puedo evitar rememorar aquellos contenidos que más me enternecen en esta época del año. Ahora que se acerca la Navidad, ¿quién no recuerda con cariño los especiales de Nochevieja de Cruz y Raya? ¿O las retransmisiones de las cabalgatas de los Reyes Magos, antes de que se extendiera el uso del directo a pie de calle en las privadas? Sin duda, TVE es el recuerdo hecho imagen, aunque a veces sea rancio y, a veces, dulce.

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