Lost in tv

Un ‘empire’ muy negro

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Empire

Empire‘ llegó, vio y venció. A lo grande. Lejos queda aquella (fantástica) primera temporada en la que nos enamoramos de la familia Lyon, los reyes de la música, “la primera familia de la música” (con permiso de los Iglesias). El mamarrachismo, la ironía, la mala leche y unos guiones sin tapujos convirtieron el drama musical de Lee Daniels y Danny Strong en una de las mejores novedades que nos trajo 2015. El boom fue muy bestia (con audiencias millonarias que crecían semana tras semana y discos que se vendían como churros) y el hype por la segunda temporada, desmesurado.

Y entonces llegó la decepción: ‘Empire’ pasó a tomarse demasiado en serio, como si fuese una especie de milagro que revolucionaba la televisión, como si nos hiciesen pensar que por ver la serie íbamos a ser mejores personas. Su segundo año de vida, además de más largo (tuvo 6 episodios más que el primero), fue mucho peor. El encanto se perdió por el camino, personajes a los que daba gusto ver dieron un cambio radical (un saludo, Jamal) y la única que era capaz de mantener el nivel era Cookie (ay, Taraji). Y entonces llegó la tercera, de la que en EEUU se han emitido los primeros siete capítulos y que en dos semanas se marchará de parón hasta marzo. ¿El balance? Ni bueno, ni malo. De momento está a medio camino entre la primera y la segunda temporada, con capítulos de vergüenza ajena alternados con capítulos que me reconcilian con la serie. Sus guiones son capaces de mezclar lo mejor (normalmente en boca de Cookie) con lo peor (en boca del resto de personajes).

Los hermanos Lyon

Me cuesta empatizar con unos personajes con los que no tengo nada en común, y que son algo así como lo peor de la raza humana. ¿En serio hay un padre que presenta a sus hijos como “el gay, el irresponsable y el loco” con todo el asco y el veneno que pueden salir de su boca? ¿Existe actualmente un personaje en televisión más odioso que Lucious Lyon (estoy convencido de que Terrence Howard se ha mimetizado tanto con su personaje que será el mismo déspota en la vida real)? ¿Recuerda alguien que un personaje, como le ha ocurrido a Jamal, cambiase de forma tan radical de un año para otro? No sé qué me pasa viendo ‘Empire’, pero es de las series que peor genio me ponen. Menos mal que conserva a Cookie, un bálsamo entre tanto personaje odioso y detestable, y que sigue manteniéndose fiel a sí misma desde el principio.

Como viene siendo habitual en ‘Empire’, los flashbacks de cada temporada se centran en un personaje o hecho concreto. En la primera lo fue el pasado de Cookie y Lucious, ya mayores, antes de la entrada en prisión de la matriarca; en la segunda, la infancia de Lucious y la relación con su madre; y este año lo es el origen de la pareja formada por los ya citados Cookie y Lucious, y la forma en que afectó a la vida de Cookie con su familia. Y es que esta temporada parece que Cookie va a conseguir alejarse, sentimentalmente, de su ex-marido, gracias a la aparición de Angelo (Taye Diggs; ‘Sin cita previa’, ‘Asesinato en primer grado’). Andre, que se ha quedado viudo este año del único personaje blanco que era protagonista, se ha enfrentado a su hermano pequeño por conquistar a una mujer, y tiene muchas ganas de plantar cara a su padre y demostrar que, aunque no se dedique a la música, sí forma parte de su mundo.

Cookie Lyon

Hakeem sigue viviendo en la misma trama de siempre: conquistar a mujeres y rapear. No sabe hacer otra cosa. Vive en un bucle continuo del que no parece que los guionistas tengan prisa por sacarle. Y Jamal este año sigue siendo una víctima de la sociedad, jugando el papel del blandito insoportable, y vendiéndonos un retorno musical que lleva prometiendo desde el año pasado. Su principal novedad está en que parece que le van a convertir en un adicto. Y Anika sigue en medio, apareciendo siempre para fastidiar a los demás y enfrentar a los miembros de la familia Lyon, lo único que sabe hacer.

Fox Life España emite cada domingo, después del cine, un capítulo nuevo de la tercera temporada de ‘Empire’. No os la perdáis.

Nací para protagonizar un slasher en 'Wisteria Lane'.

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