No es ningún misterio saber que las tardes de Cuatro están hechas un bodrio a nivel de audiencias. ‘Hazte un selfie’ funciona entre mal y peor. El programa de Uri Sabat empezó como un talk show diferente y moderno con una base a lo ‘El diario de Patricia’, pero como la cosa no funcionaba, cambiaron totalmente el formato con la incorporación de Adriana Abenia.

Total, que ahora la cosa está en un formato que bien bien nadie sabe qué es. Se supone que es un programa del corazón con un poco de zapping del mundo Mediaset con intención de llegar a un target más joven que ‘Sálvame’. Primero empezaron con un corazón de grandes exclusivas, luego se fijaron más en tocar realities como ‘Gran Hermano’ con Laura Matamoros que duró dos días y ahora han fichado a un señor que hace el friki pero realmente nadie lo que hace porque entre tanto guión y cue de los presentadores, está un poco perdido. Ahora han fichado a Sara Escudero para que la pobre ponga humor y parodia con un poco de espontaneidad.

A pesar de que aún así todo parece un cuadro, quizá en vez de estar en un 2% podrían haber empezado en un 4,5%. Si después del primer formato de gente anónima, cambian totalmente el programa a una mezcla de ‘Vuélveme loca’ y ‘Cazamariposas’, ¿no era más fácil cambiar la marca y el nombre del programa? La gente ya asocia el nombre a un tipo de formato que no le ha gustado.

Y hablando de marcas y nombres de programa, otra cosa que no acabo de ver son los nombres largos. Por ejemplo, ‘Tu cara no me suena todavía’, ¿no era más fácil quitar el todavía? La gente cuando hable del programa se lo quitará. Miren con ‘Hay una cosa que te quiero decir’, las señoras lo llamaban “Lo de la carta” o con suerte “Hay una carta para ti”. Igual pasa con ‘Qué tiempo tan feliz’, entre vecinas se llama “El programa de la Campos”.

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