Desvaríos Catódicos

Volver a ‘Queer As Folk’

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El piloto de ‘Queer As Folk’ es el capítulo de serie que más veces he visto, de lejos. ‘Expediente X’ es mi serie favorita de todos los tiempos, pero su piloto lo he visto solamente unas quince veces. El piloto de ‘Queer As Folk’ fue ideado como un bloque narrativo que abarcaba tres capítulos, cosa que me parece una chorrada. Al margen de eso, el episodio es una introducción estupenda a lo que nos vamos a encontrar en la serie: chulazos, musicón, drogas, amor, miedo e inseguridad. Con un ritmo ideal.

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Una serie que narró durante cinco temporadas (unas mejores que otras) las aventuras y desventuras (unas mejores que otras) de un grupo de amigos gays en Pittsburgh, una ciudad que de tamaño puede ser como Córdoba, pero en la que debe de haber una presencia LGTB de la hostia. En el piloto noté que por primera vez se relataba cómo es la vida de una pandilla de amigos gays sin ambages ni demasiada corrección política. Al menos, la primera vez que lo contaban sin poner a ello a cuatro amigas de Manhattan. Luego, en el recorrido  de cinco temporadas, hubo tiempo para tratar cualquier tema que afectara a la comunidad LGTB. Vale que hubiera algunas tramas que no había por dónde cogerlas, pero siempre duraban lo justo, gracias en parte al enorme feedback que recogían sus creadores.

Michael era idiota y no merecía esa madre

Michael era idiota y no merecía esa madre

Creo que es la única adaptación americana de una serie extrajera que ha superado con creces a la original. Y eso que las dos temporadas de la serie inglesa original no son malas, pero en carisma la americana le pasa la mano por la cara; a pesar de detalles como que Justin tenía quince años en Inglaterra y diecisiete en América. La serie dignificó a toda una generación LGTB que no tenía referentes significativos en las serie de televisión. En 2001, cuando empecé a verla, no había la maravillosa diversidad sexual que hay ahora en las series, lo que me hace pensar en que quizá soy ya viejo. El tema es que al verla de adolescente recibí un chute de dignidad, refiriéndonos  a la serie en su conjunto, no es que saliera al balcón a gritar vivas a la libertad en la primera escena en la que Justin y Brian se comen la boca.

Michael era idiota pero sus novios maravillosos seres

Michael era idiota pero sus novios maravillosos seres

En esa dignidad había cierta parte didáctica, sin moralina. Te mostraban las situaciones, las consecuencias de los actos, los errores de una manera que observaba y nada más. El modelo comunitario es el único en el que se basa la serie. Es el reflejo de un modelo de activismo LGTB, el americano, que se sustenta en el poder y la protección que otorga la comunidad. A lo mejor si la serie se desarrollara en Roma, por ejemplo, las cosas serían diferentes. Pero no. Aunque esto no es ni mejor ni peor. Detalles como que haya muchísima gente que aprendió con Ben cómo es la realidad de una persona con VIH o el estrés que supone estar en el armario, son los que hacen grande esta serie. Salió en el momento justo, cuando tenía que llegar. Lo justo para destacar, para bien.

La relación más complicada jamás emitida

La relación más complicada jamás emitida

Revisionar el episodio piloto es ver la vida actual de la comunidad LGTB. En unos quince años no ha cambiado demasiado. Me da miedo dejar de mitificarla en un revisionado completo, sobre todo porque hay una tramo en la recta final que es un culebrón de mil demonios. Por otro lado, necesito volver a ver a Michael, a Emmet, a Brian, a Meg, a Justin, a Ted… Los necesito de vuelta, para que me vuelvan a contar que no soy ni menos ni más raro que cualquiera.

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