Análisis

Beth, la chica que nos hizo soñar con ganar Eurovisión

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Cada año caemos en la misma trampa. Barei nos hizo soñar alto, incluso las apuestas se pusieron de nuestra parte tras la brillante actuación de ‘Say Yay!’. Pero durante las votaciones de Eurovisión, el golpe de realidad vuelve a indignarnos, a hacernos lanzar tópicos de cada país y a prometer visitas al país de turno que se atreve a darnos los 12 points. Que estamos ante una mala racha es evidente, tanto que incluso se está responsabilizando a los jefazos de la delegación española de nuestros malos resultados. Y es que salvo las honrosas posiciones de Pastora Soler y Ruth Lorenzo (ambas décimas), en los últimos 12 años hemos acumulado una sonrojante lista de fracasos.

No será el presente artículo el que busque un culpable de los batacazos, pero sí vendrá a recordar la última vez que ganar el Festival de Eurovisión fuera un hecho alcanzable para España. Fue en el año 2003, cuando una chica con rastas llamada Beth consiguió imponerse a sus rivales de ‘Operación triunfo’ con una canción que aún resuena por alguna fiesta de nuestro país. Beth contaba con toda la unidad que el país había experimentado alrededor de Rosa de España y sus coristas (superó el 80% de share), no obstante las posibilidades de que ‘Europe’s living a celebration’ se coronase como ganadora de Eurovisión en Tallin eran más bien escasas, a pesar de que TVE intentó vender lo contrario.

Tras conocerse su elección, la canción compuesta por Amaya Martínez y Jesús Maria Pérez (Ander Pérez) se convirtió rápidamente en un éxito en España. ‘Dime’ alcanzó en su lanzamiento el número 1 en las listas españolas, pese a que la propia Beth reconoció que no era su estilo y que era la que menos le gustaba entre las candidatas que defendía, lo que a día de hoy sigue manteniendo. El éxito continúo por toda Europa, y las encuestas previas del Eurofestival apuntaban a una lucha mano a mano entre la polémica candidatura rusa y la española por alzarse con la victoria

Pese a que los paisanos de la catalana no dejaron de gritar “¡tongo!” viendo como las votaciones estaban dejando a España descolgada de la victoria, lo cierto es que la artista no tuvo su mejor noche en Riga. Los desafines y gallos son evidentes en su actuación, tampoco el coro estuvo muy acertado y la coreografía y los estilismos fueron mejorables. Estaba claro que una canción tan potente, pero que fallaba en el directo no podía coronarse como ganadora. Finalmente, Beth y ‘Dime’ quedaron relegados a una insatisfactoria octava posición, mientras que Turquía logró ganar el certamen con Sertab Erener, que interpretó el tema ‘Everyway that I can’.

La decepción posterior a la celebración del Festival fue menor a la “resaca” que nos dejó la séptima plaza conseguida por Rosa. Toda España continúo quejándose del voto político, pero nadie dijo nada de los gallos de la catalana. Cada año, ha continuado utilizándose la estrategia de que España es favorita para atrapar al espectador, pero la vez que estuvimos más cerca pasó ya hace 13 años.

Es evidente que el Festival de Eurovisión ha sucumbido al voto político, a pesar de que en los últimos años se haya cambiado el sistema de votación para evitarlo. Todo suma, pero si la canción y el directo es bueno puede ganar un país tradicionalmente castigado por el televoto, como ya demostró Lena llevándose el certamen hasta Alemania. Por lo tanto, dejemos las cazas de brujas y los eurodramas y llevemos una canción y un directo que puedan acercarnos, aunque sea como Beth, hasta la victoria.

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