Desvaríos Catódicos

El tabú de las entrevistas

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Adoro a Jon Sistiaga. No porque sea atractivísimo, que también, sino porque tiene una carisma único que otorga una impronta inconfundible a todo lo que hace. Y todo lo que hace, lo hace bien. Mejor que bien.

Uno de sus documentales, ‘La Caza Al Homosexual’, me tocó especialmente la fibra. Se nota que Jon está sensibilizado con cualquier discriminación, pues lo que llegó a implicarse en ese documental es inusitado en un mundo repleto de doumentales asépticos. Las constantes denuncias de las violaciones de los Derechos Humanos marcan al carrera de este periodista que me fascina.

Por eso, cuando me enteré de su fichaje por 0 -ese canal que debe de ser un agujero negro de dinero, porque se mire por donde se mire no tiene sentido tanto presupuesto- me puse contento. Contento por tener más entregas de sus extraordinarios documentales, esta vez con una productora con mayor experiencia en publicidad que en tele, La Caña Brothers. Creo que es el mejor nombre de una productora que recuerdo.

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Lo que 0, La Caña Brothers y Jon nos traen es ‘Tabú de Jon Sistiaga’. Según la sinopsis oficial, es un “programa documental que busca arrojar luz sobre los tabúes que subyacen en nuestra sociedad. Jon Sistiaga aborda cada tema en distintas series de varios episodios, lo que permite al espectador profundizar al máximo en esas zonas oscuras a las que no siempre resulta agradable asomarse pero cuyo descubrimiento constituye un ejercicio necesario en la evolución de cualquier sociedad”.

Esto no es así. Desconozco si después vendrán capítulos centrados en otras temáticas, pero los cuatro episodios que la cadena ha estrenado se centran en el abuso a la infancia, de todas las maneras y perspectivas que se puede abordar. Vale que dentro del tema se traten “tabúes” occidentales tales como el incesto o la pornografía infantil, pero de momento la serie está siendo mucho menos general de lo que pretende hacer creer.

Es una producción impecable, eso sí, con un gran respeto hacia el espectador. En ‘Tabú de Jon Sistiaga’ tenemos todos los elementos inconfundibles de la marca Sistiaga, rebozados en un formato que recuerda irremediablemente a la serie documental más famosa de los últimos tiempos: la producción de Netflix ‘Making a Murderer’. Se nota la inspiración, aunque la serie de Jon Sistiaga, insisto, tiene suficiente personalidad propia como para perdonarle todo lo demás.

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En el episodio 4, el último hasta la fecha,  titulado ‘Monstruo’, me quedé perplejo. Sistiaga entrevista a Luis Alfredo Garavito, un pederasta y asesino que violó y mató a más de 200 niños en Colombia. En realidad, este ser no debe de ser demasiado complicado de convencer para una entrevista, ya que yo mismo había escuchado una entrevista suya hace algún tiempo, en el programa de radio ‘Elena en el País de los Horrores’. La perplejidad no era porque la entrevista me parezca bien o mal, puesto que entiendo el interés periodístico que encierra. Entiendo que alguien que solamente alcanzaba el placer sexual degollando a niños mientras los viola tiene incluso interés empírico, pero hay matices que me ponen enfermo.

La entrevista es tremenda y nos descubre a un auténtico psicópata, de manual. La serie es magnífica y este es un ejemplo de ello. El problema surge cuando tenemos en España antecedentes de algo parecido que derivó en la cancelación de ‘La Noria’ en Telecinco. La supresión del programa vino por la entrevista que hicieron a la madre de “El Cuco”, uno de los implicados en el caso de Marta del Castillo. ‘La Noria’ era un programa de variedades que siempre abría con entrevistas de más o menos interés mediático y en este caso no era la primera polémica que arrastraba. ‘La Noria’ no era ‘Tabú de Jon Sistiaga’, de hecho pertenecen a géneros que casi se repelen.

Garavito

Garavito

El eje central de la campaña para la retirada del programa fue porque el abogado de la entrevistada pidió una cantidad de entre siete y nueve mil euros para conceder la entrevista. Según la versión del propio programa, cuando la entrevista estaba ya cerrada y anunciada. No creo que la entrevista a Garavito haya sido pagada. En la propia entrevista se nota que el tipo tiene un narcisismo desmesurado y el propio Sistiaga se aventura a decirle que “mucha gente opinará que no debe ser entrevistado”. ¿La diferencia entre la entrevista de Garavito y la de la madre de “El Cuco” radica únicamente en que una fue pagada y otra no se sabe?

‘Tabú de Jon Sistiaga’ es un documental en un canal no generalista con un enfoque “serio”. ‘La Noria’ era un programa comercial con audiencias millonarias (aunque no liderara su franja) emitido en la cadena que más odios despierta entre los amantes de la corrección política. Sistiaga no ha dejado de recibir alabanzas por la entrevista. Jordi González fue casi quemado en la plaza del pueblo. ¿Si nos enteramos de que Movistar+ pagó a un asesino y violador de 200 niños, su entrevista de repente dejaría de poseer enjundia y calidad? No. En absoluto.

El tabú más grande es admitir que no nos dejamos llevar por un término dan manido últimamente como es el postureo. Postureo de los pidieron la cabeza de ‘La Noria’. ¿No es postureo acaso alabar la entrevista a Garavito sin caer en la cuenta de los paralelismos con la de la madre de “El Cuco”? No cuestiono la excepcional producción que es ‘Tabú de Jon Sistiaga’. Es la mezquindad lo que me pone enfermo. Si la única diferencia radica que una cobró y el otro no, desde luego tenemos un problema. Uno grande.

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1 Comment

  1. Jon

    28/06/2016 at 18:49

    No se dice un carisma en vez de una carisma?

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