Se abre el tejado

El timo de Gran Hermano: cuando la televisión depende de las redes y viceversa

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Es inevitable. Hace años que el modo de ver la tele cambió: desde que Twitter es una de las bazas principales para la audiencia, desde que no solo se ven, sino que se conversan y se se analizan los programas. Se les hace la autopsia. Con ‘Gran Hermano’ no iba a ser menos.

El timo, tongo, estafa, engaño o como queráis llamarlo, está presente en todos los contenidos, no solo en el reality, sino en cualquier programa de televisión editado y emitido fuera del directo: se graba, se elige lo más relevante y se monta según unos u otros criterios (importancia, espectacularidad, necesidad informativa o carnaza, haga usted su elección). Los que hemos hecho tele alguna vez entendemos cómo funciona: es inevitable desechar contenidos y otorgar importancia a otros. Sin embargo, cuando el público se queja, considero que es un deber escucharle.

Ahora, me pregunto quién es la audiencia que quiere conservar ‘Gran Hermano’, ¿la que gasta dinero mandando SMSs para expulsar a los participantes o la que provoca debate e incita a los lectores en las redes a ver qué ocurre en y atrae a más público? La segunda (que también es la primera) es una gran consumidora del reality que no se limita a ver los contenidos del prime time, sino que se nutre del programa, del 24 h., del minutado y de la app. Se conoce al dedillo todo lo que ocurre en la casa de Guadalix, qué se dice y cómo se dice.

Entiendo que la organización del programa se frustre al ver que las cosas no salen como estaban previstas, que recoger 24 horas de contenido sea casi imposible y que se frustre al ver que la audiencia siempre pida más y más: más historias, más ritmo, más voces, más puntos de vista. Sin embargo, entiendo lo de timo cuando vemos el vídeo de Paula entrando en cólera montado con una música cómica de fondo y cuando el programa la trata de una forma especial, tal y como comprobamos el jueves pasado en medio del apocalipsis zombie y como lo hemos hecho esta noche cuando le han dado su ropa (la buena) días después del brote. Los entiendo a ambos.

‘Gran Hermano’ es un ente que cada vez incluye a más gente en sus entresijos. Por ello, lo que no entiendo es que tan solo se mencionara lo de la “manipulación” de pasada y al final del debate, a pesar de que en las redes llevaran días pidiendo una explicación una gran parte de la segunda audiencia, de la que hablo algunos párrafos más arriba, y que es esencial para que el reality no se hunda. Sin el debate, los tira y afloja, las plataformas pro-concursantes y la gente que siente, vive y se nutre de ‘Gran Hermano’, el programa no sería lo mismo. Al menos, para mí, pues gracias a ellos disfruto del programa como nunca lo había hecho. Pero la vida en las redes es muy dura… Sobre todo si no tienes televisión en la habitación y no te queda más remedio que ver ‘Gran Hermano’ en MiTele. Eso sí que es una actividad de alto riesgo y no lo de Jordi González al frente de las fieras.

No me pierdo nada

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