Se abre el tejado

La historia interminable

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Tras una batalla entre Shaima y Mayca, quienes mantuvieron los porcentajes muy igualados hasta el momento de la expulsión, fue la hermana cordobesa la que abandonó la casa. La segunda expulsada de la edición número 15 de ‘Gran Hermano’ fue la protagonista de las dos últimas broncas por conflictos en la convivencia: la primera con su compañera de nominación y, la segunda, el mediodía de ayer por la comida.

A pesar de que la entrevista con la expulsada fuera insulta, ya que Mayca no tenía mucho que decir, sus conflictos se habían solucionado dentro de la casa y ella no es, ni de lejos, la protagonista del reality; tuvimos, en general, una gala entretenida gracias a las historias que venimos tratando desde la entrada de la ya no exnovia del de Carabanchel. Los nominados, Jonathan, Omar y Lucía fueron los que se expusieron al poder de la audiencia, que decidirá quién abandonará ‘Gran Hermano’ 15. A mi parecer, Lucía ya ha dado todo de sí en el concurso: crear tensión y, pese a que lo negara en el plató la noche que entró en la casa, volver a conquistar a su chico. Si permaneciera otra semana más, ¿qué novedad tendríamos en la convivencia? ¿Más broncas con Paula? ¿Más mal rollo con los demás participantes? Mejor, pasemos a otro punto del concurso, creemos nuevas historias. Estoy segura de que las hay, aunque todavía no las hayamos descubierto.

Lucía está jugando de la manera menos inteligente posible: en su rol de villana, le otorga el beneplácito de los habitantes de la casa y de la audiencia a Paula, la víctima perfecta. No me gusta la catalana, no aguanto su personalidad “infantil”, su voz ni sus bailes frente a los espejos de la casa, pero he de admitir que pese a enseñar la patita cuando Lucía aterrizó en Guadalix de la Sierra, se está comportando como una verdadera finalista. Despechada por Omar y continuamente despreciada por la pareja, escala puestos sigilosamente. De momento, esta semana se libra de la nominación al ser su compañera de concurso quien salió a la palestra.

Aunque la trama del triángulo sigue teniendo el mayor peso en el total del reality, otras tramas se van abriendo camino y adquiriendo protagonismo poco a poco. Tras el conflicto entre Yolanda y Vitín por el supuesto rechazo de ella hacia este después de haber dormido en la misma cama y enviarle unas señales que muy poca gente captó, la prima sigue rondándole al primo poca-barba, que tan solo la ve como una hermana pequeña. Pese a su ambigüedad, quizá porque tenga miedo de lo que pueda pensar la audiencia por cortar de raíz un principio de historia de carpeta, Jonathan tiene en la cabeza a su chica especial de fuera (creemos que su nombre es Aitana) y no está dispuesto a crear malentendidos.

Si al comienzo del concurso nos quejábamos por el buenrollismo generalizado y la falta de historias, además de la carpeta, la situación actual no tiene nada que ver: miradas que matan, tensión acumulada y broncas, muchas broncas. David de Jorge (Robin Food) era esta noche el encargado de otorgar la inmunidad y dejó un pimentero para que lo encontraran los concursantes. Ya puestos, yo hubiera escondido un cuchillo jamonero.

No me pierdo nada

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